FACTORES DE RIESGO GENERALES
Edad 40-.60 años 1
Edad > 60 años 2
Obesidad (>20% peso ideal) 2
Antecedentes tromboembolismo 3
Varices 2
Intervenciones repetidas 2
Encamamiento preoperatorio 2
Neoplasias 2
Cardiopatías 2
Hipertensión 1
Diabetes 1
Broncopatía crónica 2
Terapia con estrógenos 2
LOCALIZACION INTERVENCION
Tórax 2
Pelvis 4
Abdomen 3
Otras 1
FACTORES OPERATORIOS
> 3 Horas con anestesia general 2
Operación séptica 2
Inmovilización prevista >10 días 2
Hipotensión mantenida 1
RIESGO BAJO ≤ 5
RIESGO MODERADO ≤ 6-9
RIESGO ALTO ≥10
CONTRAINDICACIONES
Trombopenia <100.000 plaquetas
Act. Protrombina <65%
Antecedentes hemorrágicos
Hepatopatías crónicas
Insuficiencia renal crónica
Ulcus activo / Hemorragia dig. alta
SUSPENDER HEPARINIZACION
Aspirado gástrico con sangre o posos de café
Hemorragia digestiva evidente
Hemorragia herida operatoria
Actividad Protrombina < 65%
Trombopenia < 100.000 plaquetas
Hemorragia por drenajes
RIESGO BAJO: Movilización de extremidades inferiores. No precisa fármacos
RIESGO MODERADO: Medias elásticas compresión gradual + Heparina bajo peso molecular
Opción A (Inicio preoperatorio) 12 h. antes, 8 h. después y diariamente hasta el alta ó 7 días
Opción B (Inicio postperatorio) --------- 8 h. después y diariamente hasta el alta ó 7 días
DOSIS: CLEXANE 20 mgr ó FRAGMIN 2.500 u ó HIBOR 2.500 u
RIESGO ALTO: Medias elásticas de compresión gradual + Heparina bajo peso molecular
Opción A (Inicio preoperatorio) 12 h. antes, 8 h. después y diariamente durante 30 días
Opción B (Inicio postperatorio) ---------- 8 h. después y diariamente durante 30 días
DOSIS: CLEXANE 40 mgr ó FRAGMIN 5000 u ó HIBOR 3.500 u
CLEXANE: Enoxaparina FRAGMIN: Dalteparina sódica HIBOR:Bemiparina
sábado, 24 de enero de 2009
miércoles, 21 de enero de 2009
IMPULSAR LA CIRUGIA MAYOR AMBULATORIA
El colapso de los Servicios de Urgencias de los dos grandes hospitales de Zaragoza es un hecho que sucede en momentos puntuales del año y a él suelen hacer referencia los medios de comunicación. El comienzo del invierno, época del año propicia a que se produzcan dichos colapsos me ha animado a hacer una reflexión en voz alta sobre este grave problema que afecta a nuestra sanidad pública desde hace años y para el que parece no existir solución. Como profesional de la salud, con dedicación exclusiva a la sanidad pública durante treinta años, creo tener la suficiente perspectiva para sustentar los comentarios que vienen a continuación.
En primer lugar cabe mencionar el hecho de que tanto la atención primaria como la especializada no cumplen las expectativas de los pacientes y de ello es un buen reflejo las largas listas de espera para ver al especialista. El enfermo sabe bien que acudiendo a un Servicio de Urgencias será visto por profesionales que le practicarán todas las exploraciones complementarias que precise, obteniendo diagnósticos y tratamientos en unas pocas horas. Las Urgencias de los hospitales están siendo utilizadas, en no pocos casos, para saltarse listas de espera y para resolver problemas de salud que no competen a estos servicios, lo cual condiciona su masificación.
En tercer y último lugar me referiré al hecho de que la falta de camas en las plantas de hospitalización impide en muchos casos el ingreso de pacientes desde los servicios de Urgencias, debiendo permanecer hasta varios días en áreas de observación, pasillos o zonas no habilitados para ello, llegando en ocasiones a atentar contra su propia dignidad. Este argumento de la falta de camas, parece contradecirse con mi afirmación inicial de que el número de camas hospitalarias es correcto, pero tal contradicción no existe. El problema está en la mala gestión que se está haciendo de las mismas al existir una hospitalización innecesaria muy importante. Son muchos los pacientes que permanecen ingresados varios días a la espera de exploraciones simples que podrían hacerse de manera ambulatoria. Pero todavía resulta mucho más llamativo el hecho de que muchos enfermos permanecen hospitalizados varios días, tras sufrir una intervención quirúrgica, que podría haberse realizado con tan solo unas pocas horas de estancia postoperatoria. Es obligado hablar por tanto de la Cirugía Mayor Ambulatoria, también llamada Cirugía sin Ingreso.
La Comunidad Autónoma de Aragón se encuentra en el último lugar de España en la puesta en marcha de la Cirugía Mayor Ambulatoria, según datos del año 2005 del Ministerio de Sanidad. Aunque esta forma de hacer cirugía empezó en nuestro país en los años noventa, más del 40% de las operaciones que hoy se realizan, tienen lugar en estas unidades. Es bien conocido por nuestras autoridades sanitarias que la Cirugía Mayor Ambulatoria es uno de los principales instrumentos para luchar contra las listas de espera y para conseguir reducciones en el costo de las intervenciones quirúrgicas, reducciones cifradas en una media del 30%. En definitiva, es uno de los mejores instrumentos para una utilización más racional de unos recursos que no son ilimitados. Sin embargo, pese a las múltiples manifestaciones públicas sobre la necesidad de desarrollar esta cirugía, la realidad es que nuestros hospitales están tardando demasiado en recibir el impulso necesario para su expansión.
La Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria del Hospital Clínico Lozano Blesa viene desarrollando su labor desde el año 1995, operando en torno a 1500 pacientes al año que permanecen tan solo unas horas en el hospital (1650 en 2008), aunque su capacidad funcional actual podría superar los 2000. El Hospital Miguel Servet tiene prácticamente concluida una gran unidad, en el seno de la reforma que en dicho hospital se está llevando a cabo, pero incomprensiblemente, habiendo debido ponerse en marcha durante 2007, todavía hoy sigue sin funcionar, pese a que hay varios profesionales que llevan meses dedicados a su diseño organizativo. El resto de los hospitales de Aragón, salvo el Hospital Royo Villanova, carece de unidades diseñadas para tal fin, aunque es conocido el interés de algunos de sus profesionales en su puesta en marcha.
Es necesario que nuestras autoridades sanitarias tomen, con carácter urgente, la firme decisión de desarrollar la Cirugía Mayor Ambulatoria como está sucediendo en el resto de las comunidades autónomas. Nuestros responsables saben bien de su importancia, pero los problemas que hay para su puesta en marcha hacen necesario reuniones con los profesionales implicados, reuniones basadas en el diálogo y en la evidencia científica. Su obligación de gestionar de manera adecuada los recursos sanitarios, el dinero de todos los aragoneses, obliga a no demorar más su expansión. De este modo mejoraremos las listas de espera, se descongestionará la hospitalización tradicional, reduciremos el coste de algunas operaciones y atenderemos a los pacientes con una Medicina moderna y de calidad, como viene haciéndose en el resto de España y en los países más avanzados, contribuyendo a preservar los Sistemas Públicos de Salud, uno de los mayores logros del estado del bienestar del que tan orgullosos estamos los europeos.
Dr. Alfredo Jiménez Bernadó
Diciembre 2008
martes, 20 de enero de 2009
CHICHARITO Y SOPEIRA: LA RISA CUBANA
Leyendo el libro “El vuelo del gato” del cubano Abel Prieto (Ediciones B, S.A. Barcelona 2000), en el que se dibuja un paisaje social de Cuba en los últimos 30 años, donde se dan cita el espiritismo, secretismo, cristianismo, santería, rock, hippismo, me llamó poderosamente la atención el término La Risa Cubana, utilizado por el autor. Definida como explosiva, brusca, para abrirse luego suavemente y hacerse mórbida y excesiva, La Risa Cubana es en si misma la vida del propio pueblo cubano, expresión de la mezcla de razas, colores y creencias que en esta isla, la Perla de las Antillas, se han dado.
Paseo del Prado de la Habana, la ciudad de las columnas según Alejo Carpentier
¿Por qué en una revista como esta de la Asociación de Amigos de Alaón hablamos de Cuba y del humor cubano, La Risa Cubana?. Trataré de explicarme. Durante mi infancia en aquellos magníficos veranos de Sopeira de los años sesenta pude oír en no pocas ocasiones, en conversaciones mantenidas con la “gente mayor” de aquella época, hablar de familiares, amigos o conocidos que habían acudido a la guerra de Cuba y de las penurias que pasaron. Santiago Ramón y Cajal, en sus “Memorias”, es drástico cuando dice que la incompetencia de los responsables militares y civiles de la isla mató a más soldados españoles que la propia guerra contra los insurgentes que querían la independencia. De este modo comencé a tener una visión exótica y dramática a la vez de lo que debió ser la Cuba de final del siglo XIX cuando España perdió sus colonias, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, frente al todopoderoso imperio de los Estados Unidos, en una guerra mediatizada y desencadenada por la prensa amarilla norteamericana, encabezada por William Randolph Hearst.
Plaza de los trabajadores en Camagüey
El verano pasado tuve la oportunidad de visitar por fin la isla, conocer muchas de sus ciudades, sus rincones, su carácter y la situación anacrónica en la que viven los cubanos bajo un régimen sin libertades por la perpetuación de un gobierno revolucionario, que tuvo su lógica en 1959 cuando la Revolución expulsó de la isla al corrupto presidente Batista y sus amigos norteamericanos, que habían convertido a Cuba en el casino y el burdel del Imperio.
Cuba, después de casi 50 años de Revolución, vive anclada en unos ideales revolucionarios, con eslóganes presidiendo cada esquina, como si tan solo hubieran transcurrido unos meses tras el triunfo de la Revolución. Este régimen que la gobierna ha conseguido sobrevivir a la caída del muro, al fin de la guerra fría, al bloqueo atroz de 8 presidentes norteamericanos, a intentos de invasión y a planes para asesinar a su líder. Los cubanos viven como si el calendario discurriera todavía por los años sesenta, sufren una fuerte represión política y discursos de muchas horas de duración, padecen graves restricciones energéticas y carecen de libertad de expresión, de información y de movimiento. El régimen está encerrado en si mismo por el empecinamiento de una política exterior americana, dirigida por la impresentable contrarrevolución cubana que vive en Miami (recomiendo leer “Una breve historia de la contrarrevolución cubana” Michael Moore, 2004, http://www.rodelu.net/) y por la escasa y poco apreciada ayuda de la Unión Europea.
Cuba, después de casi 50 años de Revolución, vive anclada en unos ideales revolucionarios, con eslóganes presidiendo cada esquina, como si tan solo hubieran transcurrido unos meses tras el triunfo de la Revolución. Este régimen que la gobierna ha conseguido sobrevivir a la caída del muro, al fin de la guerra fría, al bloqueo atroz de 8 presidentes norteamericanos, a intentos de invasión y a planes para asesinar a su líder. Los cubanos viven como si el calendario discurriera todavía por los años sesenta, sufren una fuerte represión política y discursos de muchas horas de duración, padecen graves restricciones energéticas y carecen de libertad de expresión, de información y de movimiento. El régimen está encerrado en si mismo por el empecinamiento de una política exterior americana, dirigida por la impresentable contrarrevolución cubana que vive en Miami (recomiendo leer “Una breve historia de la contrarrevolución cubana” Michael Moore, 2004, http://www.rodelu.net/) y por la escasa y poco apreciada ayuda de la Unión Europea.
La difícil situación social y política que vive la isla en el último medio siglo, el carácter cubano, crisol de razas y culturas, el recurso del ingenio ante tanta penuria y necesidad, han hecho proliferar un tipo de humor, La Risa Cubana, que por desarrollarse en un contexto totalitario, supone un doble juego y un doble esfuerzo. Del poeta y periodista disidente Raúl Rivero se dice que es un cubano subversivo por el uso de La Risa. No de la carcajada ruidosa, sino de la otra risa, silenciosa, corrosiva y dinamitera. Pero fue ya a partir de 1938, en una Cuba prerrevolucionaria, donde acudían un gran número de españoles escapando de la depresión económica en su tierra, cuando aparecieron personajes cómicos como el Bobo de Abela, Leonardo Moncada, Chicharito y Sopeira o Cascabeles Candado. Estos personajes tuvieron su inicio en “sketchs” cinematográficos, programas de radio de gran audiencia y luego pasaron a la televisión, de la mano de destacados escritores, guionistas y productores como Manolo Alonso, Antonio Castell y Enrique Núñez.
Esta tendencia se ha mantenido hasta ahora y buen ejemplo de ello son películas deliciosas como “Fresa y Chocolate” o “Guantanamera” de Tomás Gutiérrez Alea, “Lista de Espera” de Juan Carlos Tabío o la más reciente “Habana Blues” de Benito Zambrano, o líneas tan bien concebidas como las
que recoge el Proyecto Trespatines (www.cubaencuentro.com) que se define como una llamada a los cubanos de todas las edades, razas, sexos, tallas de gorra y códigos postales. De estas líneas me gustaría reproducir literalmente algunas sugerencias para hacer un país habitable con clara referencia a Fidel Castro:
--“Sobre libertades, derechos y deberes: - Se prestará especial atención a proteger y aplicar el derecho a la jubilación, especialmente para toda persona que haya desempeñado durante más de 40 años cargos de alta responsabilidad (se entiende por cargos de alta responsabilidad aquellos que cuentan con más de 10 millones de subordinados). Nunca se insistirá lo bastante en que las personas que durante más de cuatro décadas se han visto esclavizadas a ejercer cargos de tanta importancia, deben ser urgidas por todos los medios posibles a disfrutar tranquilamente de un merecido descanso en cualquier lugar al menos a tres galaxias de distancia”--.
La Risa Cubana, impregnada de sarcasmo, crítica atroz, sembrada de vocablos como “mi amol” “comemielda” “compañero”, no está falta de sensibilidad, ternura, incluso desesperación, nacidos de un profundo orgullo cubano, cuyas raíces surgen entre sones, salsa, rumbas, guagancos, chachachás o mambos. Entre estos personajes cómicos que han trascendido en el tiempo destacan una pareja, Chicharito y Sopeira, este último un “gallego” cuyo nombre me ha servido de excusa para hablar de Cuba en esta revista estival que viene a ser una crónica de gentes que algo tienen que ver con este rincón de la Ribagorza.
--“Sobre libertades, derechos y deberes: - Se prestará especial atención a proteger y aplicar el derecho a la jubilación, especialmente para toda persona que haya desempeñado durante más de 40 años cargos de alta responsabilidad (se entiende por cargos de alta responsabilidad aquellos que cuentan con más de 10 millones de subordinados). Nunca se insistirá lo bastante en que las personas que durante más de cuatro décadas se han visto esclavizadas a ejercer cargos de tanta importancia, deben ser urgidas por todos los medios posibles a disfrutar tranquilamente de un merecido descanso en cualquier lugar al menos a tres galaxias de distancia”--.
La Risa Cubana, impregnada de sarcasmo, crítica atroz, sembrada de vocablos como “mi amol” “comemielda” “compañero”, no está falta de sensibilidad, ternura, incluso desesperación, nacidos de un profundo orgullo cubano, cuyas raíces surgen entre sones, salsa, rumbas, guagancos, chachachás o mambos. Entre estos personajes cómicos que han trascendido en el tiempo destacan una pareja, Chicharito y Sopeira, este último un “gallego” cuyo nombre me ha servido de excusa para hablar de Cuba en esta revista estival que viene a ser una crónica de gentes que algo tienen que ver con este rincón de la Ribagorza. Chicharito y Sopeira, conocidos también como Alberto Garrido y Federico Piñeiro o también como “negrito” y “gallego” sirvieron durante muchos años para hacer crítica social de la época y crónica diaria de la actualidad nacional, haciendo especial mofa de dos sectores de la sociedad cubana, los negros y los emigrantes gallegos (españoles), estos últimos, huyendo de una España en la grave crisis económica de la postguerra, acudían a Cuba en busca de fortuna.
Ambos eran extraordinarios cómicos, Chicharito más simpático que Sopeira, éste mejor actor que Chicharito. Actuaban a veces junto a “mulata” constituyendo el plato fuerte de toda representación de teatro bufo de la época. Chicharito, “negrito”, era un personaje poco amigo del trabajo, empeñado en estafar o al menos manipular a su favor. Sopeira, “gallego” era menos amigo de bromas, más lento de pensamiento, generalmente más responsable, pero igual de pobre. Nació en Santa Clara, provincia central de Cuba en 1903, por tanto era un falso gallego, que a sus dotes de excelente actor unió las de empresario. Se convirtió en propietario de varios cines, creó su propia empresa de producción P.I.C.A. llegando a rodar la película “Yo soy el héroe” (1940). En la segunda película donde actuaron Alberto Garrido y Federico Piñeiro, “Mi tía de América”, lo hicieron por separado, sin formar el dúo “negrito” y “gallego”, pero su fama era tal que tan solo su aparición en los créditos de la película aseguraba su éxito. Más información sobre el cine cubano en “En el Corán no hay camellos” de Mario Piedra Rodríguez, Ediciones do Castro 2001.
Alfredo Jiménez Bernadó
Junio 2005
lunes, 19 de enero de 2009
CUENTO CHINO
Es muy común utilizar en nuestras conversaciones frases hechas que incorporan el toponímico “chino” entre sus palabras. Me suena a chino, por ejemplo, suele decirse de algo que no entendemos o desconocemos. Es un trabajo de chinos, se aplica para algo muy laborioso de realizar. Engañar como a un chino, se utiliza para hacer referencia al engaño sufrido por una persona muy crédula. Un cuento chino, se dice de un engaño o metáfora rancia y obsoleta. Como puede deducirse de estos cuatro ejemplos, recurrimos a la palabra “chino”, en nuestra lengua, para hacer referencia a circunstancias poco favorables, lo cual no tiene relación alguna, con ese inmenso país, de cultura milenaria, llamado China.
Hace unos meses tuve la oportunidad de viajar por toda la parte oriental de China, conociendo no menos de una docena de ciudades y pueblos, que me causaron tal impacto que no he podido evitar contar mis impresiones en este rincón.
China es una república popular no democrática, dirigida por el partido comunista chino de manera dictatorial y en la que, tras la muerte de Mao Zedong en 1976, fue preciso superar la famosa Revolución Cultural de este carismático líder, que dejó al país sumido en el subdesarrollo, la corrupción y el descontento social. Empezó en ese momento la Era del Desarrollo Económico mediante la modernización de cuatro elementos claves, según los dirigentes chinos, la agricultura, la industria, la defensa nacional y la ciencia y tecnología. Este desarrollo económico se produce mediante una apertura del país al capital, representado por multinacionales y empresas de todo el mundo, a la vez que se mantiene un control férreo sobre las ideas sociales y políticas de la población, cuyos derechos están abolidos en gran medida.
China es una república popular no democrática, dirigida por el partido comunista chino de manera dictatorial y en la que, tras la muerte de Mao Zedong en 1976, fue preciso superar la famosa Revolución Cultural de este carismático líder, que dejó al país sumido en el subdesarrollo, la corrupción y el descontento social. Empezó en ese momento la Era del Desarrollo Económico mediante la modernización de cuatro elementos claves, según los dirigentes chinos, la agricultura, la industria, la defensa nacional y la ciencia y tecnología. Este desarrollo económico se produce mediante una apertura del país al capital, representado por multinacionales y empresas de todo el mundo, a la vez que se mantiene un control férreo sobre las ideas sociales y políticas de la población, cuyos derechos están abolidos en gran medida.
Shanghai, más de 3000 rascacielos devoran la antigua ciudad
Estamos hablando de un país de 1200 millones de habitantes, con un salario medio que no supera los 150 euros al mes y que sin embargo ocupa el primer lugar del mundo en la compra de automóviles de lujo y lleva camino de convertirse en un plazo de menos de diez años en la primera potencia económica mundial. Probablemente el capitalismo ha encontrado su mundo ideal, producción a gran escala con salarios ridículos y fuerte control de los obreros que impide cualquier tipo de demanda social o laboral. No es de extrañar que en nuestro entorno aparezca el fenómeno de la deslocalización de empresas. Mientras tanto Europa, con un costoso estado del bienestar, bien arraigado entre la sociedad, ve cómo sus empresas se trasladan a China, donde obtienen grandes beneficios por su mano de obra barata, pagando el peaje impuesto por el gobierno chino, peaje que consigue subvencionar sus inmensas obras públicas y enriquecer a una élite social muy reducida.
En medio de este fenómeno sin precedentes pervive un país exótico desde siempre, en el cual encontramos contrastes de todo tipo, muy especialmente en su desarrollo, en la actitud ante el trabajo, en el respeto a las normas o en su propia idiosincrasia.
En medio de este fenómeno sin precedentes pervive un país exótico desde siempre, en el cual encontramos contrastes de todo tipo, muy especialmente en su desarrollo, en la actitud ante el trabajo, en el respeto a las normas o en su propia idiosincrasia.
La sociedad china, encorsetada durante muchos años, quiere hoy ser moderna y se occidentaliza de manera acelerada, abandonando muchas de las tradiciones surgidas en más de 4000 años de historia. Las ciudades destruyen irremediablemente todo lo antiguo, dando paso a construcciones de diseño ultramoderno, incluidos los mayores rascacielos del mundo. Ciudades como Shanghai, con más de 17 millones de habitantes, apenas conservan un barrio antiguo y unos cuantos jardines y palacios de las dinastías imperiales. Los aeropuertos chinos son obra de los arquitectos más vanguardistas del mundo y suponen la primera imagen que sorprende al visitante en su llegada. Por el contrario, muy próximas a estas grandes ciudades y sobre todo en la parte occidental del país, se encuentran aldeas de agricultores inmersas en un subdesarrollo, tan solo comparable con el área más deprimida de África.
Trabajar en China es un deber y como tal actúan los chinos. Las inclemencias del tiempo no suspenden la actividad laboral.
Trabajar en China es un deber y como tal actúan los chinos. Las inclemencias del tiempo no suspenden la actividad laboral.
Camareras formadas frente a su restaurante antes de iniciar el trabajo
Es posible ver cómo los trabajadores continúan su tarea bajo los efectos de una fuerte tormenta, con las calles convertidas en ríos de agua. En la ciudad de Xi’an pude comprobar cómo a las 8 de la mañana de un domingo la actividad en la calle era la de un día cualquiera, con todas las tiendas abiertas y los empleados públicos afanándose en tareas de limpieza y jardinería. El descanso o las vacaciones no parecen hechos para el pueblo chino. Debe ser difícil quejarse ante esta explotación laboral, cuando la represión es la norma y sustituir a un obrero, tarea fácil en un país superpoblado.
El descubrimiento de esas miles de fantásticas terracotas que conocemos como los guerreros de Xi’an, corrobora este hecho. El emperador Qin Shi Huangdi al inicio de su mandato, con tan solo 13 años de edad, durante la dinastía Qin, 200 años antes de Cristo, comenzó a construir el que sería su recinto funerario rodeado por todo su ejército, hecho en terracota y a tamaño natural. Sin duda, trabajo de chinos.
Los chinos son los reyes de la copia. Los últimos diseños de relojes, ropa, maletas o calzado deportivo pueden comprarse en el mercado de imitación de Shanghai o en el mercado de la seda de Pekín, a precios ridículos si uno domina el arte del regateo, porque de pagar el precio inicial, estaríamos siendo engañados como chinos. Es posible salir de China vestido de Armani, llevando un reloj Rolex y con la maleta Samsonite repleta de ropa deportiva Nike, por muy pocos euros. Este tipo de comercio fascina al turista occidental mientras las llamadas Tiendas de la Amistad, donde se venden los auténticos productos chinos, permanecen completamente vacías.
Las culturas orientales suelen ser muy respetuosas con sus mayores, sus superiores o con los que les visitan. China no es la excepción. Sin embargo, ese respeto que tanto nos sorprende, contrasta con el escaso o nulo respeto a normas de convivencia tan elementales como las reglas de tráfico o el turno de espera en un servicio público. En China los pasos de cebra reciben el nombre de “boca de tigre” porque en sus inmensas calles, abarrotadas de autobuses, automóviles, motos y cada vez menos bicicletas, con una enorme polución, reina la ley del más fuerte y el peatón es siempre la parte más débil. El número de víctimas de este caos es enorme y supone en estos momentos una de las principales preocupaciones de los dirigentes chinos de cara a consolidar la modernización de su país. Por lo general, los chinos son amables por naturaleza. Su sonrisa permanente significa algo más que la dificultad de comunicación que les provoca un idioma difícil, me suena a chino, y su mínimo conocimiento de otras lenguas. Sin embargo, no es excepcional encontrar chinos voceras y maleducados. En los aeropuertos puede verse cómo grupos numerosos de chinos, apretados unos a otros, sonriendo e ignorando a los demás, se saltan con total impunidad las largas filas para desesperación de los turistas.
Los chinos son los reyes de la copia. Los últimos diseños de relojes, ropa, maletas o calzado deportivo pueden comprarse en el mercado de imitación de Shanghai o en el mercado de la seda de Pekín, a precios ridículos si uno domina el arte del regateo, porque de pagar el precio inicial, estaríamos siendo engañados como chinos. Es posible salir de China vestido de Armani, llevando un reloj Rolex y con la maleta Samsonite repleta de ropa deportiva Nike, por muy pocos euros. Este tipo de comercio fascina al turista occidental mientras las llamadas Tiendas de la Amistad, donde se venden los auténticos productos chinos, permanecen completamente vacías.
Las culturas orientales suelen ser muy respetuosas con sus mayores, sus superiores o con los que les visitan. China no es la excepción. Sin embargo, ese respeto que tanto nos sorprende, contrasta con el escaso o nulo respeto a normas de convivencia tan elementales como las reglas de tráfico o el turno de espera en un servicio público. En China los pasos de cebra reciben el nombre de “boca de tigre” porque en sus inmensas calles, abarrotadas de autobuses, automóviles, motos y cada vez menos bicicletas, con una enorme polución, reina la ley del más fuerte y el peatón es siempre la parte más débil. El número de víctimas de este caos es enorme y supone en estos momentos una de las principales preocupaciones de los dirigentes chinos de cara a consolidar la modernización de su país. Por lo general, los chinos son amables por naturaleza. Su sonrisa permanente significa algo más que la dificultad de comunicación que les provoca un idioma difícil, me suena a chino, y su mínimo conocimiento de otras lenguas. Sin embargo, no es excepcional encontrar chinos voceras y maleducados. En los aeropuertos puede verse cómo grupos numerosos de chinos, apretados unos a otros, sonriendo e ignorando a los demás, se saltan con total impunidad las largas filas para desesperación de los turistas.
La historia china, sus palacios, sus jardines o sus lugares de culto encierran historias o leyendas repletas de ternura, espiritualidad y sensualidad, quizás cuentos chinos. Así encontramos lugares como “La montaña que vino volando de lejos”, “La pagoda de la colina del tigre”, “El monasterio de las almas ocultas”, “El estanque florido de los peces dorados”, “El palacio de la paz y de la divinidad” y “La puerta de la habilidad divina”, o templos con enormes budas llamados “El buda feliz”, “El buda sonriente” o el padre de los budas, el buda Sakyamuni, hecho de madera de alcanfor y con más de 20 metros de altura. Cuando uno escucha estas leyendas o ve a un grupo de personas silenciosamente haciendo Tai chi, no puede sino traer a la mente esa otra sociedad en la que este país quiere desafortunadamente convertirse, copiando, como no, el estilo occidental, acelerada todo el día, que discute acaloradamente con quien le rodea, que solo tiene como acompañante fiel la botella de té colgando de su cinturón y el teléfono móvil y que ha hecho del consumismo su único dios.
Esperamos que ese gigante dormido, como se llamaba a China tiempo atrás, y que ahora despierta a ritmo frenético, sea capaz de conservar su fantástico legado cultural, aprenda a vivir entre los países desarrollados, permita un cambio social hasta ahora reprimido y no acabe arrollándonos al resto del planeta con su consumo incontrolado de materias primas y su destrucción del medioambiente.
Alfredo Jiménez Bernadó
Zaragoza, Junio 2006
Alfredo Jiménez Bernadó
Zaragoza, Junio 2006
EL CHOCOLATE: ALGO MÁS QUE UNA GOLOSINA
(En homenaje a Francisco Brescó, Benabarre)
El chocolate, la golosina más popular del mundo, ha sido puesta en entredicho durante años por sus supuestos efectos nocivos para la salud. Su capacidad de engorde, relacionada con su alto valor energético, y su asociación con la aparición del acné, hicieron de esta delicia una fruta casi prohibida para muchos. Hoy día se sabe que el chocolate nada tiene que ver con el acné y que el sobrepeso a que puede dar lugar ocurre en casos de abuso de su consumo. Por el contrario se sabe que los polifenoles que contiene actúan como agentes antioxidantes impidiendo el depósito de grasas en las arterias, está en estudio un cierto efecto que impide la proliferación de células tumorales y parece que contrarrestan los radicales libres que el organismo genera ante agresiones externas como son las infecciones, el humo del tabaco o la inhalación de sustancias contaminantes.
Son conocidos desde siempre sus efectos euforizante, antiestrés y afrodisíaco, por su contenido en glúcidos, magnesio y cafeína. Moctezuma lo consumía antes de visitar a sus esposas, Madame du Barry servía chocolate a sus amantes e incluso Casanova decía que el chocolate era una bebida más vigorizante que el champagne. Hay quien dice que el buen chocolate no solo tiene la virtud de alegrar sino que destierra la melancolía.

Chocolate en tableta de consumo actual
El cacao es el ingrediente principal del chocolate. Se obtiene del árbol Theobroma cacao (“cacao alimento de los dioses”) que crecía silvestre en las selvas tropicales de las cuencas del Amazonas y del Orinoco hace unos cuatro mil años. Sin embargo fueron los Mayas que emigraron a la península de Yucatán en México, en el siglo VII del calendario cristiano, los que comenzaron su cultivo. Las bayas del árbol del cacao son ovales y miden unos 20 cms de longitud, conteniendo cada una entre 30 y 40 semillas. Una vez maduras, las bayas se recolectan, se abren y se extraen las semillas que deberán secar al sol o en secaderos mecánicos, hasta que su contenido en humedad sea del 7%. A continuación se tuestan y se muelen convirtiéndose en pasta de cacao. Para hacer cacao en polvo, es necesario procesar la pasta y separar el cacao de la materia grasa, denominada manteca de cacao. A partir de aquí la producción del chocolate se hace mezclando cacao, azucar, manteca de cacao y aromas según las características que se deseen para el producto final.

Bayas y semillas del árbol del cacao
En el libro -Manual de Sibaritas- de Chantal Coady se dice que la proporción ideal del cacao en el chocolate debe estar entre 55% y 75%. Pero para determinar la categoría del chocolate es también importante la calidad de las semillas, la cantidad de azúcar y la suficiente presencia de manteca de cacao, en torno al 31%. El chocolate contiene también Lecitina, Fósforo, Hierro, Potasio, Calcio, Polihidroxifenoles y Vitamina E. Su valor energético es de unas 340 calorías por cada 100 gramos.
La historia del chocolate comienza con la llegada de los descubridores españoles a América. Parece que fue Cristóbal Colón en 1502 quien primero tuvo acceso, pero despertó en él poco interés. Hernán Cortés en 1519, en una recepción que le ofreció Moctezuma en las costas de Tabasco (México), fue obsequiado en vaso de oro con un bebida llamada Tchocolatl. Esta bebida llevaba cacao, maíz molido, vainilla, pimienta, guindilla y otras especias. En realidad se trataba de una bebida amarga que desagradó mucho a los españoles pero que los Aztecas ofrecieron a Hernán Cortés al confundirle con la reencarnación de Quetzalcoatl, su dios protector. Fue Hernán Cortés quien se dio cuenta del importante valor del cacao como alimento y como moneda de cambio. La introducción del azúcar de caña cambió su sabor y pasó a ser muy popular entre los colonos.
El secreto llegó a España en 1520, a través del Monasterio de Piedra en Zaragoza, cuyo Abad obtuvo la receta de Fray Aguilar, monje del cister que acompañaba a los conquistadores. En los años siguientes se extiende su consumo en la corte española, tomándose espeso para mojar el pan o pasteles, mientras que en la corte francesa se toma con agua, batido espumoso y bebido rápidamente. La eliminación de las especias de la receta azteca, a mediados del siglo XVII, consigue un producto muy similar al actual. Sin embargo, pese a su difusión por Europa, son los suizos François Louis Cailler en 1819 y Rudolf Lindt en 1840 los que realmente inician la fabricación de chocolate sólido, en tabletas. En 1875, otros dos suizos, Daniel Peter y Henry Nestlé inventan el chocolate con leche. Años después aparecerán los primeros bombones (bon bon = dos veces bueno), que realmente popularizan los americanos con el lanzamiento de los famosos “Little Kisses”.

Bombones Little Kisses
En Aragón la fabricación de chocolate tuvo gran importancia a lo largo del siglo XIX y parte del XX. Más de 20 fábricas llegaron a coexistir solo en la ciudad de Barbastro, con nombres tan conocidos como Hijos de Joaquín Huetas, cuya empresa se originó en 1868, Ignacio Sambeat, Chocolates Palá o Chocolates Acín. Sin embargo el empuje de las multinacionales, fabricando productos a más bajo coste y también peor calidad que la conseguida por los artesanos, hizo que todas ellas fueran desapareciendo hasta su extinción en los años sesenta y setenta del pasado siglo. La gastronomía aragonesa introdujo también este producto entre sus ingredientes y se hicieron populares las recetas de “Conejo o liebre al chocolate”, “Caracoles al chocolate” e incluso “Jabalí al chocolate”.

Envoltura de chocolates Acín - Barbastro
En la actualidad, Francisco Brescó, en Benabarre (Huesca), es la excepción. Ha logrado sobrevivir al empuje devorador de las grandes empresas y con sus variados productos, la calidad de los mismos, un afán innovador y el rescate de toda una cultura en torno al chocolate, ha conseguido romper el anonimato y saltar a un mercado más amplio. Desgraciadamente, Francisco Brescó nos dejó el pasado Abril, merced a un terrible accidente laboral, en un momento de expansión de su negocio. Sirva este artículo como homenaje a este empresario emprendedor que supo no solo rescatar un golosina sino que contribuyó a difundir toda una cultura ancestral en torno a este “alimento de los dioses”.

Chocolates Francisco Brescó - Benabarre
Basten para finalizar las palabras del jesuita y gastrónomo francés Anthelme Brillat-Savarin que escribió “Si un hombre ha bebido en exceso de las fuentes del placer, si le ha robado horas al sueño trabajando demasiado, si su espíritu ya está cansado, si siente el aire húmedo, las horas lentas y la atmósfera demasiado pesada como para aguantarla, si está obsesionado con una idea fija que le quita la libertad de pensar, si es una de esas desgraciadas criaturas, digámosle que se tome una buena taza de chocolate perfumado, y le ocurrirán maravillas”.
Alfredo Jiménez Bernadó
Zaragoza - Junio 2003.
El chocolate, la golosina más popular del mundo, ha sido puesta en entredicho durante años por sus supuestos efectos nocivos para la salud. Su capacidad de engorde, relacionada con su alto valor energético, y su asociación con la aparición del acné, hicieron de esta delicia una fruta casi prohibida para muchos. Hoy día se sabe que el chocolate nada tiene que ver con el acné y que el sobrepeso a que puede dar lugar ocurre en casos de abuso de su consumo. Por el contrario se sabe que los polifenoles que contiene actúan como agentes antioxidantes impidiendo el depósito de grasas en las arterias, está en estudio un cierto efecto que impide la proliferación de células tumorales y parece que contrarrestan los radicales libres que el organismo genera ante agresiones externas como son las infecciones, el humo del tabaco o la inhalación de sustancias contaminantes.
Son conocidos desde siempre sus efectos euforizante, antiestrés y afrodisíaco, por su contenido en glúcidos, magnesio y cafeína. Moctezuma lo consumía antes de visitar a sus esposas, Madame du Barry servía chocolate a sus amantes e incluso Casanova decía que el chocolate era una bebida más vigorizante que el champagne. Hay quien dice que el buen chocolate no solo tiene la virtud de alegrar sino que destierra la melancolía.

Chocolate en tableta de consumo actual
El cacao es el ingrediente principal del chocolate. Se obtiene del árbol Theobroma cacao (“cacao alimento de los dioses”) que crecía silvestre en las selvas tropicales de las cuencas del Amazonas y del Orinoco hace unos cuatro mil años. Sin embargo fueron los Mayas que emigraron a la península de Yucatán en México, en el siglo VII del calendario cristiano, los que comenzaron su cultivo. Las bayas del árbol del cacao son ovales y miden unos 20 cms de longitud, conteniendo cada una entre 30 y 40 semillas. Una vez maduras, las bayas se recolectan, se abren y se extraen las semillas que deberán secar al sol o en secaderos mecánicos, hasta que su contenido en humedad sea del 7%. A continuación se tuestan y se muelen convirtiéndose en pasta de cacao. Para hacer cacao en polvo, es necesario procesar la pasta y separar el cacao de la materia grasa, denominada manteca de cacao. A partir de aquí la producción del chocolate se hace mezclando cacao, azucar, manteca de cacao y aromas según las características que se deseen para el producto final.

Bayas y semillas del árbol del cacao
En el libro -Manual de Sibaritas- de Chantal Coady se dice que la proporción ideal del cacao en el chocolate debe estar entre 55% y 75%. Pero para determinar la categoría del chocolate es también importante la calidad de las semillas, la cantidad de azúcar y la suficiente presencia de manteca de cacao, en torno al 31%. El chocolate contiene también Lecitina, Fósforo, Hierro, Potasio, Calcio, Polihidroxifenoles y Vitamina E. Su valor energético es de unas 340 calorías por cada 100 gramos.
La historia del chocolate comienza con la llegada de los descubridores españoles a América. Parece que fue Cristóbal Colón en 1502 quien primero tuvo acceso, pero despertó en él poco interés. Hernán Cortés en 1519, en una recepción que le ofreció Moctezuma en las costas de Tabasco (México), fue obsequiado en vaso de oro con un bebida llamada Tchocolatl. Esta bebida llevaba cacao, maíz molido, vainilla, pimienta, guindilla y otras especias. En realidad se trataba de una bebida amarga que desagradó mucho a los españoles pero que los Aztecas ofrecieron a Hernán Cortés al confundirle con la reencarnación de Quetzalcoatl, su dios protector. Fue Hernán Cortés quien se dio cuenta del importante valor del cacao como alimento y como moneda de cambio. La introducción del azúcar de caña cambió su sabor y pasó a ser muy popular entre los colonos.
El secreto llegó a España en 1520, a través del Monasterio de Piedra en Zaragoza, cuyo Abad obtuvo la receta de Fray Aguilar, monje del cister que acompañaba a los conquistadores. En los años siguientes se extiende su consumo en la corte española, tomándose espeso para mojar el pan o pasteles, mientras que en la corte francesa se toma con agua, batido espumoso y bebido rápidamente. La eliminación de las especias de la receta azteca, a mediados del siglo XVII, consigue un producto muy similar al actual. Sin embargo, pese a su difusión por Europa, son los suizos François Louis Cailler en 1819 y Rudolf Lindt en 1840 los que realmente inician la fabricación de chocolate sólido, en tabletas. En 1875, otros dos suizos, Daniel Peter y Henry Nestlé inventan el chocolate con leche. Años después aparecerán los primeros bombones (bon bon = dos veces bueno), que realmente popularizan los americanos con el lanzamiento de los famosos “Little Kisses”.

Bombones Little Kisses
En Aragón la fabricación de chocolate tuvo gran importancia a lo largo del siglo XIX y parte del XX. Más de 20 fábricas llegaron a coexistir solo en la ciudad de Barbastro, con nombres tan conocidos como Hijos de Joaquín Huetas, cuya empresa se originó en 1868, Ignacio Sambeat, Chocolates Palá o Chocolates Acín. Sin embargo el empuje de las multinacionales, fabricando productos a más bajo coste y también peor calidad que la conseguida por los artesanos, hizo que todas ellas fueran desapareciendo hasta su extinción en los años sesenta y setenta del pasado siglo. La gastronomía aragonesa introdujo también este producto entre sus ingredientes y se hicieron populares las recetas de “Conejo o liebre al chocolate”, “Caracoles al chocolate” e incluso “Jabalí al chocolate”.

Envoltura de chocolates Acín - Barbastro
En la actualidad, Francisco Brescó, en Benabarre (Huesca), es la excepción. Ha logrado sobrevivir al empuje devorador de las grandes empresas y con sus variados productos, la calidad de los mismos, un afán innovador y el rescate de toda una cultura en torno al chocolate, ha conseguido romper el anonimato y saltar a un mercado más amplio. Desgraciadamente, Francisco Brescó nos dejó el pasado Abril, merced a un terrible accidente laboral, en un momento de expansión de su negocio. Sirva este artículo como homenaje a este empresario emprendedor que supo no solo rescatar un golosina sino que contribuyó a difundir toda una cultura ancestral en torno a este “alimento de los dioses”.

Chocolates Francisco Brescó - Benabarre
Basten para finalizar las palabras del jesuita y gastrónomo francés Anthelme Brillat-Savarin que escribió “Si un hombre ha bebido en exceso de las fuentes del placer, si le ha robado horas al sueño trabajando demasiado, si su espíritu ya está cansado, si siente el aire húmedo, las horas lentas y la atmósfera demasiado pesada como para aguantarla, si está obsesionado con una idea fija que le quita la libertad de pensar, si es una de esas desgraciadas criaturas, digámosle que se tome una buena taza de chocolate perfumado, y le ocurrirán maravillas”.
Alfredo Jiménez Bernadó
Zaragoza - Junio 2003.
ÁLBUM DE RECUERDOS
Eran las noches las que gozaban de un mayor atractivo, especialmente cuando se consiguió poner en marcha la célebre “La Mola”, antro con olor a humedad y sonido Creedence´s. Era la época de la psicodelia en medio mundo. Nosotros conseguimos tener al menos el sonido. Y así, transportados entre guitarras eléctricas, baterías estruendosas y voces desgarradas, pasaban las horas mágicas de la noche. Buscábamos más el calor humano que el satisfacer los instintos que empezaba a aflorar en nuestra piel.
Poco a poco las cosas fueron cambiando. Aquel aislamiento generó las primeras voces inquietas pidiendo mejorar la información, las comunicaciones, los servicios, el derecho a vivir con dignidad. Era ya la época de la democracia. Los años siguientes son la historia que contareis otros, otros más jóvenes que tal vez hicisteis los mismo, pero que tuvisteis la suerte de vivir la adolescencia en un mundo más abierto, donde la Ribagorza Alta también existía.
Hoy Sopeira parece otra, sus calles cuidadas, su alumbrado, las casas arregladas, las instalaciones deportivas, las fiestas de verano, grupos musicales, casa social, exposiciones, visitantes ilustres, incluso me ha parecido ver algún adosado. Son tiempos modernos, no se si mejores que los aquí recordados, pero son los vuestros, sobre todo los de los más jóvenes que debéis mantener viva esta comarca. No cometáis nuestros errores y tengan que ser los de fuera quienes os recuerden la solemnidad de estas montañas, el privilegio de vuestras raíces, el valor de las viejas costumbres, la vivencias de cuantos por aquí han pasado durante siglos. Mientras el cuerpo aguante nos adaptaremos a los cambios, contribuiremos a ellos, pero permitidme que al menos por un momento pueda seguir viendo aquellas imágenes, escuchar de nuevo aquellos sonidos, oler a humedad, respirar ilusión.
Alfredo Jiménez Bernadó
Zaragoza 2001
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