jueves, 1 de septiembre de 2011

RECOMENDACIONES ANALGÉSICAS EN EL PACIENTE GERIÁTRICO A NIVEL HOSPITALARIO Y DOMICILIARIO

AUTORES:
Alfredo Jiménez Bernadó, Jefe de Sección de Cirugía General, Coordinador de la UCMA; Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza.
Pedro Cía Blasco, Facultativo Especialista de Área. Servicio de Anestesiología y Reanimación. Unidad del Dolor. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza.
Este capítulo ha sido publicado por los autores arriba indicados en la Guía de ASECMA, "Manejo del dolor agudo postoperatorio en Cirugía Ambulatoria", coordinada por los Drs S. López Álvarez, A. López Gutiérrez y M. Zaballos García

SEPTIEMBRE 2010

El número de pacientes de edad avanzada que son sometidos a intervenciones quirúrgicas ha aumentado de forma progresiva durante las últimas décadas en nuestra sociedad. Sin embargo, pese a que las personas mayores de 65 años pasan por el quirófano con mucha frecuencia, es esta población la que presenta un peor manejo del dolor agudo postoperatorio, cifrándose entre el 50 y el 75 el porcentaje de casos de un alivio inadecuado del dolor(1). Pese a ello no existen muchos datos basados en la evidencia acerca del manejo del dolor postoperatorio en estos pacientes.
Las alteraciones fisiológicas que presentan los ancianos a nivel cardiovascular, pulmonar, hepático, renal y del sistema nervioso central los hacen especialmente sensibles a los efectos secundarios y a la posibilidad de interacciones de los analgésicos. No obstante, esta circunstancia no exime de realizar una correcta analgesia, ya que el dolor postoperatorio aumenta el riesgo de hipertensión, taquicardia, isquemia cardiaca e hipoxemia(2), patologías muy frecuentes en dicha población. Una eficaz analgesia es capaz de acelerar la recuperación, promover la movilización precoz, disminuir el tiempo de ingreso y, por tanto, disminuir los costes(3).

En Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA) debemos aspirar a conseguir el bienestar del paciente administrando los analgésicos adecuados a la situación clínica y edad. Cuando el paciente es dado de alta de la unidad, debe llevar consigo la medicación oral necesaria para los primeros días del postoperatorio y los rescates idóneos en caso de aumento del dolor. Hay que asegurarse que el paciente entiende correctamente las instrucciones que se le entregan por escrito, debiendo figurar con claridad cuáles son los fármacos que debe consumir de forma pautada y cuáles utilizará solo como rescate.

1. BARRERAS QUE LIMITAN EL TRATAMIENTO ADECUADO DEL DOLOR EN EL ANCIANO.
En los pacientes ancianos podemos encontrar con frecuencia los siguientes problemas en el control del dolor postoperatorio:
• Dificultad en la evaluación del dolor por parte del paciente, debido a la falta de comprensión de las escalas de valoración, disfunción cognitiva, demencia, alteraciones psicológicas o déficit auditivo o visual. El período postoperatorio puede ser especialmente crítico en este sentido en el paciente anciano(4,5).
• Presencia de enfermedades concomitantes que cursan con dolor crónico y que precisan tratamientos que pueden interferir con los fármacos empleados en el control del dolor postoperatorio(6).
• Recelo o miedo por parte de profesionales y pacientes al uso de opioides por sus efectos secundarios en este rango de edad. Debemos recordar que aunque los ancianos son más sensibles a los opioides en general, utilizados de forma adecuada son seguros(2).
• Temor a crear adicción debido a la administración de opioides en el postoperatorio. Esta posibilidad se puede considerar inexistente, sobre todo en este grupo de pacientes(7,8,9).
• Ausencia de queja por parte del paciente, al creer que el dolor no puede ser aliviado o por no molestar a los demás. Esta es una circunstancia frecuente en nuestra cultura(5).
• Utilización, por el contrario, de las quejas por dolor como medida para llamar la atención. Esta situación debe ser tenida en cuenta por los profesionales para no provocar una sobredosificación analgésica.

2. AJUSTE DE DOSIS DE ANALGESICOS EN EL PACIENTE ANCIANO.
La disminución en la capacidad metabólica del hígado o en la capacidad de excreción renal condicionan frecuentemente en el anciano la necesidad de modificar las dosis. Aunque los requerimientos varían considerablemente de una persona a otra, están indicadas dosis de inicio de un tercio o de la mitad de la dosis habitual del adulto para fármacos con índices terapéuticos bajos. En la Tabla I se reseñan los ajustes de dosis para los analgésicos más empleados.

TABLA I: Dosificaciones de analgésicos y consideraciones en el paciente anciano

2.1 AINE no selectivos.
La población geriátrica es más susceptible a la aparición de efectos adversos graves cuando son tratados con AINE(10,11). En concreto, la hemorragia digestiva puede presentarse en el contexto del tratamiento postoperatorio con mayor gravedad que en el resto de la población y sin síntomas previos(12,13). Los AINE no selectivos pueden aumentar la presión arterial y por esta razón debe vigilarse este parámetro en los pacientes hipertensos(14).
Las circunstancias específicas de los principales AINE no selectivos en la población geriátrica son las siguientes:
Dexketoprofeno.
El dexketoprofeno no requiere ajuste de dosis en un principio. Únicamente si la función renal está algo disminuida (aclaración de creatinina de 50-80 ml/min) se recomienda una dosis menor (50 mgr/día). Cuando el aclaración de creatinina esté por debajo de 50 ml/min no debe utilizarse.
Metamizol.
La vida media de eliminación del metamizol en voluntarios sanos ancianos es significativamente superior a la de los adultos sanos. Asimismo, tienen un aclaramiento de metamizol inferior al de éstos. Sin embargo, todo ello no implica un ajuste general de la dosis, salvo en casos de insuficiencia renal, ya que puede ocasionar retención de sodio y cloro, oliguria y producción de edemas. En pacientes con depleción de volumen o historia previa de insuficiencia renal pueden presentarse oliguria o anuria, proteinuria y nefritis intersticial.
Ibuprofeno
No es necesario modificar la dosis ni la frecuencia de administración de ibuprofeno en pacientes ancianos pues la farmacocinética de este fármaco no se altera en este grupo. En pacientes con insuficiencia renal leve o moderada debe reducirse la dosis inicial y no debe utilizarse en pacientes con disfunción renal grave. Tiene un perfil muy favorable para la persona mayor ya que el riesgo de alteraciones cardiovasculares, si no se supera la dosis de 1800 m/día, es muy bajo(15) y se considera un AINE de mínimo riesgo para la hemorragia digestiva.
Ketorolaco.
El ketorolaco no debe utilizarse más de 2 días consecutivos por vía parenteral y no más de 7 días por vía oral o en tratamientos combinados, por el riesgo aumentado de hemorragia digestiva alta, tanto en población adulta como anciana. Desde el 1 de Abril de 2007 es un Medicamento de Uso Hospitalario y, por tanto, no está disponible en farmacias. La dosis máxima diaria en ancianos es de 60 mg. Cuando existe insuficiencia renal leve, debe administrarse la mitad de la dosis recomendada con determinaciones periódicas de la función renal, y si la insuficiencia es moderada o grave está contraindicado(16).

2.2 Inhibidores selectivos de la COX-2.
Los inhibidores selectivos de la COX-2 no precisan ajuste de dosis en ancianos. Deben usarse con precaución en aquellos pacientes con deterioro de la función renal o en los que están predispuestos a retención de líquidos. En los pacientes con insuficiencia hepática moderada se debe administrar la mitad de la dosis habitual y no se deben utilizar en insuficiencia hepática grave. Del mismo modo deben contraindicarse en casos de enfermedad isquémica coronaria o cerebrovascular, o ante factores de riesgo cardiovascular, circunstancia bastante frecuente en la población geriátrica(17).

2.3 Paracetamol.
El paracetamol es el analgésico de elección para el tratamiento del dolor leve en los ancianos. Resulta un analgésico seguro y no se asocia a las complicaciones gástricas como ocurre con los otros AINE. En los pacientes geriátricos la vida media de eliminación está aumentada, por lo que se recomienda reducir la dosis en un 25%. Puede administrarse en casos de insuficiencia renal a corto plazo, aunque si la insuficiencia renal es severa (aclaramiento de creatinina inferior a 10 ml/min) se recomienda un intervalo mínimo de 8 horas pudiendo seguir con la dosis de 1 gr en cada toma. Está contraindicado en casos de insuficiencia hepática(11).

2.4 Opioides.
Tramadol
No es necesario adaptar la dosis de tramadol en pacientes de edad avanzada que no tengan insuficiencia renal o hepática. En pacientes mayores de 75 años puede prolongarse la eliminación tras la administración oral pautada, por lo que deben alargarse los intervalos de dosificación según las necesidades individuales. En pacientes con aclaramiento de creatinina inferior a 30 ml/min o trastornos hepáticos debe utilizarse con precaución, aumentando los intervalos entre dosis a 12 horas, estando contraindicado cuando el aclaramiento de creatinina es menor de 10 ml/min o existe una enfermedad hepática grave. Es un fármaco práctico para ser utilizado como rescate ante el dolor irruptivo intenso tanto en el hospital como en el domicilio. Para su administración oral, además de las presentaciones en cápsulas, existe la forma líquida que se administra mediante pulsaciones o gotas y nos permite dosificar y prescribir dosis menores adaptándonos a las necesidades de cada paciente. Las combinaciones de paracetamol y tramadol (325 mg/37.5 mg) pueden utilizarse también como tratamiento analgésico.
Codeína
Existen presentaciones que combinan paracetamol y codeína o AINES y codeína, pero la gran incidencia de efectos secundarios que presenta este fármaco en los ancianos lo convierte en una opción poco recomendable.
Opioides mayores
En general, los ancianos son más sensibles a los efectos de los opioides. El volumen de distribución de la morfina tras una dosis intravenosa es la mitad que en pacientes jóvenes, su aclaramiento es del 50% y los niveles séricos que se alcanzan son más altos. Además, la sensibilidad cerebral a la analgesia es mayor, quizá por un aumento de la sensibilidad de los receptores cerebrales. La vía de administración de elección en el anciano es la intravenosa, pues la vía intramuscular es inadecuada y potencialmente lesiva. Se recomienda titular de forma cuidadosa el opioide, comenzando con una dosis un medio o un tercio menores que las empleadas en los adultos, aumentando luego la dosis de manera progresiva. En pacientes con deshidratación, oliguria o anuria se debe suspender el opioide y dar sólo cuando se necesite(18). Aubrun y colaboradores concluyen que si se observan las precauciones normales, la dosificación de morfina intravenosa no necesita ser modificada por la edad(19).
La meperidina debe evitarse en ancianos por su mayor capacidad para producir depresión respiratoria y por su efecto de excitación del SNC que puede producir convulsiones(20,21).

3. MANEJO DEL DOLOR EN EL ANCIANO CON PATOLOGIA ASOCIADA.
Los analgésicos utilizados en el dolor postoperatorio presentan interacciones frecuentes al administrarse de forma simultánea con otros fármacos, aumentando la posibilidad de reacciones adversas. La edad contribuye a ello ya que dosis no tóxicas en jóvenes o adultos pueden serlo en ancianos por alteración de la farmacocinética y farmacodinamia. Por otro lado, la mayor utilización de fármacos en los ancianos, debido a las frecuentes enfermedades asociadas, implica una mayor probabilidad de interacciones entre fármacos. El riesgo de reacciones adversas aumenta exponencialmente con el número de fármacos empleados, habiéndose demostrado, por ejemplo, que existe un riesgo aumentado de insuficiencia renal aguda con la triple combinación de un AINE, un IECA y un diurético(22).
TABLA II: Analgésicos potencialmente inadecuados en el anciano (21,23)

En la tabla II se muestran los criterios para determinar los fármacos que deben ser evitados en ancianos ante el riesgo de reacciones adversas e interacciones, o por ser ineficaces especialmente si disponemos de otras alternativas de similar eficacia o menor toxicidad (Grado de recomendación C). Estos criterios se basan principalmente en los que formuló Beers en 1991, posteriormente actualizados y con algunas contribuciones. Su cumplimiento ha demostrado una reducción de las reacciones adversas a medicamentos, e incluso una disminución del riesgo de hospitalización y mortalidad.

3.1 Interacciones fármaco-fármaco (Tabla III).
Pacientes en tratamiento con anticoagulantes orales (ACO) y heparina.
Los AINE tienen efecto antiagregante plaquetario, pudiendo prolongar el tiempo de protrombina y aumentar el riesgo de hemorragia digestiva, al potenciar los efectos de los anticoagulantes. Deberá evitarse el uso simultáneo de estos fármacos y si no fuera posible, deberán realizarse pruebas de coagulación al inicio del tratamiento y ajustar la dosis del anticoagulante.
TABLA III: Interacciones farmacológicas de los AINE en el anciano

El paracetamol, por su excelente tolerabilidad gastrointestinal, con la práctica ausencia de efecto gastrolesivo a dosis inferiores a 2 g/día, y porque a dosis terapéuticas está libre de efectos antiplaquetarios, se considera la alternativa terapéutica a los AINE y la terapia analgésica-antipirética de elección en pacientes sometidos a tratamiento con anticoagulantes orales, aunque es clínicamente prudente monitorizar los niveles de INR. La administración crónica de paracetamol a dosis superiores a 2 g/día durante períodos prolongados simultáneamente con ACO, puede provocar un incremento del efecto anticoagulante, sin embargo, este efecto tiene escasa repercusión clínica y no limita en absoluto la utilización de paracetamol en pacientes en tratamiento con ACO(24).
Pacientes hipertensos.
En general, los AINES pueden dar lugar a retención de sodio y agua, manifestándose en forma de edemas e hipertensión arterial que podrían desencadenar episodios de insuficiencia cardiaca congestiva en pacientes más susceptibles. Por tanto, son fármacos que se deben utilizar con precaución en los pacientes hipertensos. Además, debemos tener en cuenta que los AINES pueden tener interacciones con varios antihipertensivos que reseñamos a continuación:
1. En el tratamiento con IECA, los AINE antagonizan su efecto hipotensor, reduciendo así su eficacia, aumentan el riesgo de fracaso renal e hiperpotasemia (Grado de evidencia A). Ejercen por sí mismos un efecto vasopresor (más manifiesto en ancianos e hipertensos previos). Los de mayor riesgo son indometacina y naproxeno y con menor grado de interacción los salicilatos(25).
2. En el tratamiento con betabloqueantes los AINE disminuyen el efecto antihipertensivo, en cambio la morfina aumenta el efecto de estos fármacos.
3. En pacientes en tratamiento con diuréticos de asa, su empleo simultáneo con un AINE puede aumentar el riesgo de fracaso renal como consecuencia de una reducción del flujo sanguíneo renal. El tratamiento concomitante con diuréticos ahorradores de potasio podría ir asociado a un aumento de los niveles de este ion, por lo que es necesario vigilar sus niveles. Al asociar paracetamol con diuréticos de asa, los efectos diuréticos pueden verse reducidos, debido a que el paracetamol puede disminuir la excreción renal de prostaglandinas y la actividad de la renina plasmática.
Pacientes diabéticos en tratamiento con antidiabéticos orales.
Los salicilatos aumentan el efecto hipoglucemiante de los antidiabéticos orales, desplazándoles de su unión a las proteínas plasmáticas. Por tanto, es necesario extremar el control de glucemia y se hace necesario un ajuste de la dosificación del antidiabético oral en estos casos.
Pacientes diabéticos en tratamiento con insulina.
Los salicilatos administrados a grandes dosis pueden producir una disminución del efecto hipoglucemiante.
Pacientes en tratamiento con antibióticos.
La asociación de aminoglucósidos y AINE inhibe el aclaramiento renal del antibiótico y aumenta el riesgo de nefrotoxicidad. Por tanto, hay que monitorizar las concentraciones de antibióticos y ajustar la dosis. Se han notificado casos aislados de convulsiones que podrían haber sido causadas por el uso simultáneo de quinolonas y ciertos AINE y existe un posible aumento del riesgo de sangrado cuando se combinan cefalosporinas y aspirina, por lo que debe evitarse el uso simultáneo.
Pacientes en tratamiento con antidepresivos.
1. Con IMAO debe evitarse el uso de opioides (aumenta la depresión del SNC), dextropropoxifeno (riesgo de crisis adrenérgica e HTA) y meperidina (riesgo de excitación, rigidez y coma; especialmente peligroso cuando se emplea en pacientes que han tomado IMAO dentro de los 14-21 días de tratamiento con meperidina).
2. Con antidepresivos tricíclicos los opioides aumentan la depresión del SNC (meperidina produce depresión respiratoria, hipotensión, sedación profunda y coma), y adrenalina y noradrenalina aumentan el efecto presor con posibilidad de arritmias. Los anestésicos locales pueden originar hipotensión ortostática y dificultad motora.
Pacientes en tratamiento con digoxina.
Los AINE pueden elevar los niveles plasmáticos de digoxina, aumentando el riesgo de toxicidad de este fármaco.
Pacientes en tratamiento con ciclosporina, tacrolimus.
Su administración simultánea con AINE puede aumentar el riesgo de nefrotoxicidad, debido a la reducción de la síntesis renal de prostaglandinas.
Pacientes en tratamiento con neurolépticos (haloperidol).
Los opioides aumentan el efecto depresor del SNC y el metamizol puede dar lugar a hipotermia grave con neurolépticos.
Pacientes en tratamiento con corticoides.
Los AINE aumentan el riesgo de úlceras y hemorragias gastrointestinales. En los pacientes tratados con ciclosporina, digoxina, neurolépticos o corticoides se recomienda paracetamol, para evitar interacciones farmacológicas y farmacocinéticas(24).
Pacientes en tratamiento con metotrexato.
Los AINE pueden producir una importante toxicidad por este fármaco (estomatitis, mielosupresión, nefrotoxicidad), al reducir su excreción renal, sobre todo con dosis antineoplásicas (dosis de 15 mg/semana o superiores), por lo que se debe evitar su administración junto con metotrexato a altas dosis. A dosis bajas, inferiores a 15 mg/semana, se monitorizarán estrechamente las concentraciones del fármaco, sobre todo durante las primeras semanas de administración simultánea, y la función renal. Se recomienda suspender el tratamiento con AINE 12-24 horas antes y, al menos, 12 horas después de la administración de una dosis levada de metotrexato.
Pacientes en tratamiento con litio.
Los AINE pueden incrementar los niveles plasmáticos de litio, posiblemente por reducción de su aclaramiento renal, por lo que se deberá evitar su administración conjunta, a menos que se monitoricen los niveles de litio.

3.2 Interacciones fármaco-enfermedad.
En la tabla IV se pueden ver algunas de las posibles interacciones de diversos fármacos analgésicos cuando se administran a pacientes con una enfermedad previa.
TABLA IV: Interacciones fármaco-enfermedad en el anciano

4. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS PARA EL TRATAMIENTO DEL DOLOR POSTOPERATORIO EN EL DOMICILIO.
Basándonos en las recomendaciones de Beers(26) para el tratamiento domiciliario en los ancianos extraemos 4 principios que siempre se han de tener en cuenta cuando enviamos a las personas mayores a su domicilio con una pauta analgésica:

• Simplificación de los regímenes terapéuticos: prescribir fármacos de 3 tomas diarias como máximo y coincidentes con las comidas a ser posibles.
• No simultanear fármacos que se toman 3 veces al día con otros que se toman 4 veces al día.
• Entregar por escrito las pautas de tratamiento (mejora la comprensión del paciente y facilita la comunicación con otros profesionales).
• Indicar por escrito para que es cada fármaco para evitar confusiones en caso de duda.

BIBLIOGRAFIA.
1. Sauaia A, Min SJ, Leber C, Erbacher K, Abrams F, Fink R. Postoperative pain management in elderly patients: correlation between adherence to treatment guidelines and patient satisfaction. J Am Geriatr Soc 2005; 53(2):274-82.
2. Rooke GA, Reves JG, Rosow C. Anesthesiology and geriatric medicine: mutual needs and opportunities. Anesthesiology 2002; 96:2-4.
3. Morrison RS, Magaziner J, McLaughlin MA, Orosz G, Silberzweig SB, Koval KJ, et al. The impact of post-operative pain in outcomes following hip fracture. Pain 2003; 103:303-11.
4. Fong HK, Sands LP an Jacqueline M. The Role of Postoperative Analgesia in Delirium and Cognitive Decline in Elderly Patients: A Systematic Review. Anesth Analg 2006; 102:1255–66.
5. Herr KA, Garand L. Assesment and measurement of pain in older adults. Clin Geriatr Med 2001; 17(3):457-78.
6. WHA/DoD Clinical Practice Guideline for the management of Post Operative Pain (homepage of the Internet ). Veterans Health Administration, Department of Defense, Version 1.2 (updated 2002 April) Available from: http://www.oqp.med.va.gov/cpg/cpg.htm
7. Pergolizzi J, Böger RH, Budd K, Dahan A, Erdine S, Hans G, Kress HG, Langford R, Likar R, Raffa RB, Sacerdote P. Opioids and the management of chronic severe pain in the elderly: consensus statement of an International Expert Panel with focus on the six clinically most often used World Health Organization Step III opioids (buprenorphine, fentanyl, hydromorphone, methadone, morphine, oxycodone). Pain Practice 2008; 8(4): 287–313.
8. Perry S, Heidrich G. Management of pain during debridement: a survey of U.S. burn units. Pain 1982; 13:267–280.
9. Porter J, Jick H. Addiction rare in patients treated with narcotics. N Engl J Med. 1980; 302(2):123.
10. Whelton A. Clinical implications of nonopioid analgesia for relief of mild-to-moderate pain in patients with or at risk for cardiovascular disease. Am J Cardiol 2006; 97(9A):3-7.
11. Sostres C, Gargallo CJ, Arroyo MT, Lanas A. Adverse effects of non-steroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDs, aspirin and coxibs) on upper gastrointestinal tract. Best Pract Res Clin Gastroenterol 2010 Apr; 24(2):121-32.
12. Zullo A, Hassan C, Campo SM, Morini S. Bleeding peptic ulcer in the elderly: risk factors and prevention strategies. Drugs Aging 2007; 24(10):815-28.
13. Schecter WP, Farmer D, Horn JK, Pietrocola DM, Wallace A. Special considerations in perioperative pain management: audiovisual distraction, geriatrics, pediatrics and pregnancy. J Am Coll Surg 2005; 201(4):612-18.
14. White WB. Cardiovascular risk, hypertension, and NSAIDs. Curr Pain Headache Rep 2007 Dec; 11(6):428-35.
15. Nota informativa 2006/10 (27 de Octubre de 2006) de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (www.aemps.es/alertas).
16. Nota informativa 2007/2 (7 de Febrero 2007) de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (www.aemps.es/alertas).
17. Langford RM. Pain management today what we have learned?. Clin Rheumatol 2006; 25(Suppl 1):2-8.
18. Karani R, Meier DE. Systemic pharmacologic postoperative pain management in the geriatric orthopaedic patient. Clin Orthop Relat Res 2004; 425:26-34.
19. Aubrun F, Monsel S, Langeron O, Coriat P, Riou B. Postoperative titration of intravenous morphine in the elderly patient. Anesthesiology 2002; 96(1):17-23.
20. Hustey FM, Wallis N, Miller J. Inappropriate prescribing in an older ED population. Am J Emerg Med. 2007; 25:804–7.
21. Fick DM, Cooper JW, Wade WE, Waller JL, Maclean JR, Beers MH. Updating the Beers criteria for potentially inappropriate medication use in older adults. Results of a US consensus panel of experts. Arch Intern Med 2003; 163(22):2716-24.
22. Hillis WS. Areas of emerging interest in analgesia: cardiovascular complications. Amer J Ther 2002; 9(3):259-69.
23. O’Mahony D and Gallagher PF. Inappropriate prescribing in the older population: need for new criteria. Age and Ageing 2008; 37:138–141.
24. Toes MJ, Jones AL, Prescott L. Drug interactions with paracetamol. Am J Ther 2005; 12(1):56-66.
25. Takkouche R, Etminan M, Caamaño F, Rochon PA. Interaction between aspirin and ACE inhibitors: resolving discrepancies using a meta-analysis. Drug Saf 2002; 25(5):373-78.
26. Beers MH, Baran RW, Frenia K. Drugs and the Elderly, Part 2: Strategies for Improving Prescribing in a Managed Care Environment. Am J Manag Care 2001; 7:69-72.

FUNCIONES DEL COORDINADOR DE UNA UNIDAD DE CIRUGIA MAYOR AMBULATORIA

La unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA), según definición reconocida en el Manual de Estándares sobre CMA del Ministerio de Sanidad, es una organización de profesionales sanitarios, que ofrece asistencia multidisciplinaria a procesos mediante CMA, y que cumple unos requisitos funcionales, estructurales y organizativos, de forma que garantiza las condiciones adecuadas de calidad y eficiencia, para realizar esta actividad. Este conjunto de profesionales incluye cirujanos, anestesiólogos, personal de enfermería, auxiliares, administrativos, celadores y personal de limpieza, que precisan de un jefe o coordinador para ejercer de manera eficiente su trabajo. El trabajo en una unidad de CMA resulta difícil en sus comienzos por la ruptura de moldes que supone, pero con la adquisición de experiencia y popularidad, se convierte en un trabajo apetecible para la mayoría de los profesionales, si bien se recomienda ser personal experimentado y que elija voluntariamente trabajar en dicha unidad.

¿Quién debe ser el coordinador de la unidad de CMA?.
Las unidades que disponen de un claro liderazgo consiguen mayores éxitos que las que no lo poseen. El líder del equipo es el elemento motor del mismo. Debe ver el futuro, debe ilusionarse y tener capacidad de ilusionar con el proyecto, debe mantener una capacidad crítica positiva suficiente para reponerse ante las adversidades, dificultades o trabas que el desarrollo de una actividad como esta va a tener, y seguir creciendo. El ejemplo claro han sido las diversas unidades de CMA de nuestro país que tuvieron un clínico casi siempre, cirujano o anestesiólogo, o un gestor, capaz de desarrollar la cirugía sin ingreso en los años 90, cuando la mentalidad de profesionales, gestores, responsables políticos y pacientes estaban muy alejados de los principios de la CMA. Guy Foucher, traumatólogo especialista en cirugía de la mano en Estrasburgo e impulsor de la CMA en Francia, decía que en una organización como ésta, donde participan muchas especialidades quirúrgicas y en la que la selección de pacientes, la reanimación y los criterios de alta son muy importantes, el clínico ideal para dirigir esta orquesta es, por su formación, el anestesiólogo. El Ministerio de Sanidad, en su Manual de Estándares sobre CMA dice que la unidad debe tener un coordinador que debe ser un clínico y un supervisor de enfermería, ambos con los mismos objetivos. La función de supervisión de enfermería es de una enorme importancia por el papel clave que este personal desarrolla en el buen funcionamiento de las unidades. En el National Health Service británico este puesto tiene una gran importancia y recibe el nombre de Day Surgery Manager/Senior Nurse. Los responsables de la unidad deben de conocerse en todo momento y su nombre y funciones figurarán en el reglamento de funcionamiento de la unidad.

¿Qué dedicación debe tener el coordinador de la CMA?.
La situación es muy variable debido a la grandes diferencias entre unas unidades de CMA y otras. Por lo general y en aras a un trabajo más eficiente, parece lógico una dedicación a tiempo completo en las unidades integradas con gran volumen de trabajo y en las autónomas, satélites e independientes. En cambio, como ocurre en mi caso personal, como coordinador de una unidad integrada con un volumen medio de trabajo, en torno a 2500 pacientes año, la dedicación puede ser a tiempo parcial.

Funciones del coordinador de la unidad de CMA en el momento de su puesta en marcha.
Cuando se decide poner en marcha una unidad de CMA, el coordinador o persona que actúa como líder del proyecto deberá encargarse según palabras del Manual de Estándares para la CMA del Ministerio de Sanidad, de “Organizar a un conjunto de profesionales sanitarios, de diversas especialidades quirúrgicas, en un marco protocolizado y consensuado entre todos, con una adecuada utilización de los recursos asignados”. De manera muy esquemática se llevará a cabo:
- DESARROLLO PROGRAMA FUNCIONAL:
*Análisis demográfico del entorno, con espacial referencia a la población incluida en el área de captación de la Unidad.
*Estudio de la demanda teórica de CMA, atendiendo al volumen de procedimientos incluidos en el listado A.
*Análisis de la infraestructura arquitectónica donde se desarrollarán las actividades de la Unidad, valorando la necesidad o no de reformas arquitectónicas.
*Análisis de la necesidad de personal y equipamiento, atendiendo a la demanda y a la actividad prevista.
- ESTRUCTURA ORGANIZATIVA: La secuencia de funciones a realizar en la unidad, acceso físico, admisión, atención preoperatoria, intervención quirúrgica, despertar y readaptación al medio, se desarrollará en tres áreas o unidades clínico-funcionales principales, a saber:
* Área clínica y administrativa que incluirá una consulta específica de CMA, las estructuras administrativas y las áreas de espera y descanso de pacientes y familiares
* Área funcional quirúrgica, con una zona de preparación operatoria, quirófano y despertar
* Hospital de día quirúrgico específico para la readaptación al medio.
- DIMENSIONADO: Cálculo del número de procedimientos de CMA por año, teniendo en cuenta la capacidad de crecimiento. Cálculo de número de quirófanos, puestos de despertar, consultas, personal necesario.

Funciones del coordinador en una unidad de CMA consolidada.
Las unidades con un funcionamiento estable exigen una serie de funciones para el coordinador de la unidad, como cabeza visible de la organización. Estas funciones podemos sintetizarlas en las 8 siguientes:

-1. CONTROL DE PROTOCOLOS Y GUIAS CLINICAS. Las unidades de CMA se caracterizan por el tratamiento de gran número de pacientes con características muy similares y que por tanto permiten una protocolización de la asistencia que se les presta. Sin duda el desarrollo de la CMA en nuestro país ha contribuido a potenciar el desarrollo general de protocolos y guías clínicas para las patologías más prevalentes. Por ello será misión fundamental del coordinador de la CMA el diseño consensuado, la actualización y el cumplimiento de dichos protocolos. El diseño inicial de los protocolos para la selección de pacientes, la preparación operatoria, el tipo de anestesia, la intervención quirúrgica más apropiada, el despertar, la readaptación al medio, los criterios de alta y el seguimiento, darán paso a una actualización periódica mediante la incorporación de pacientes más complejos por su estado físico o por sus características sociales, de nuevos procedimientos quirúrgicos, de nuevos sistemas de manejo del dolor postoperatorio e incluso de nuevas posibilidades de seguimiento postoperatorio. Formará parte de las obligaciones del coordinador el comprobar que dichos protocolos se cumplen de manera sistemática.

-2. FORMACIÓN DEL PERSONAL SANITARIO. Las unidades de CMA fueron en sus comienzos muy cuestionadas como elemento formador del personal sanitario. Sin embargo con el tiempo se vio que la elevada rotación de pacientes las convierte en lugar idóneo para la formación de médicos residentes, estudiantes de Medicina y Enfermería. En un comienzo las unidades deberán formar a su propio personal (enfermería y auxiliares principalmente) y posteriormente servirán para formar a pregrados y postgrados tanto de Medicina como de Enfermería, habiéndose incorporado en la mayoría de los planes de estudio de las diversas especialidades quirúrgicas una obligatoria rotación por una actividad que alcanza en nuestro país en la actualidad cerca del 40% de la actividad quirúrgica y que a buen seguro continuará creciendo.

-3. CONTRIBUCIÓN EN LA SELECCIÓN DE PACIENTES. Conocido es que la selección de pacientes para las unidades de CMA se realiza en base a la cartera de servicios de la propia unidad y a las características fisiológicas, psicológicas y del entorno de los pacientes. El coordinador de la unidad deberá definir los criterios de selección, desde el inicio de la actividad, mediante consenso con las diversas especialidades quirúrgicas y el Servicio de Anestesia. Las unidades con un funcionamiento consolidado permitirán una progresiva incorporación de pacientes habitualmente excluidos como son los obesos mórbidos, los pacientes anticoagulados, los diabéticos y los que presentan déficits de su entorno social.

-4. PROGRAMACIÓN QUIRÚRGICA. La programación quirúrgica suele ser semanal en las unidades de CMA, viéndose implicado en ello el coordinador de la unidad con los responsables de los diversos servicios quirúrgicos. Es preciso partir de la disponibilidad de quirófanos y de las sesiones quirúrgicas correspondientes asignadas por la dirección del bloque quirúrgico y de la disponibilidad de personal, circunstancia variable según la época del año. La progresiva experiencia de las unidades modificará la demanda de los distintos servicios quirúrgicos, siendo obligada una nueva adjudicación de las sesiones quirúrgicas en función de dicha demanda, objetivable por las modificaciones de las listas de espera. Por otro lado hay que tener presente que la cuidada relación médico-paciente, la calidad de la asistencia, el papel de protagonista que adquiere el paciente y los excelentes índices de aceptación, proporcionan un éxito creciente a la CMA, lo cual genera un importante incremento de la demanda de los propios enfermos, demanda inducida que deberá tenerse en cuenta en la programación quirúrgica año a año y en el propio diseño de las unidades de CMA.

-5. APOYO A ENFERMERÍA EN LAS ÁREAS DE RECUPERACIÓN. El personal de Enfermería ejercer un papel trascendente y decisivo en el despertar anestésico, en el área de readaptación al medio y en el momento del alta. Gracias a la protocolización (vías clínicas) de la asistencia que se presta (control de constantes vitales, control del dolor postoperatorio, inicio de la deambulación, reanudación de la ingesta, signos de alarma de complicaciones, proceso educacional y criterios de alta) este personal es capaz de un perfecto manejo de la recuperación del enfermo y de su vuelta al domicilio. En colaboración con anestesiológos y especialistas quirúrgicos, el coordinador deberá tener a punto estos protocolos de recuperación, procurando la formación del personal de Enfermería en los mismos. La aplicación diaria de los mismos condicionará modificaciones que el propio personal va a sugerir. Incorporar estas mejoras, así como atender los imprevistos, dudas e incidencias que pudieran surgir forma parte de las obligaciones del coordinador.

-6. RESPONSABILIDAD ANTE EFECTOS ADVERSOS. El estudio ENEAS español sobre efectos adversos, definiendo como tal “todo accidente imprevisto e inesperado, recogido en la historia clínica que ha causado lesión y/o incapacidad y/o prolongación de la estancia y/o éxitus, que se deriva de la asistencia sanitaria y no de la enfermedad de base del paciente”, mostraba en 2005 una tasa de 12,5% en enfermos quirúrgicos. En CMA se publicaba en 2008 una incidencia de efectos adversos de sólo un 3%, reconociendo que en esta disciplina, la gravedad de las patologías intervenidas, la selección de pacientes y la protocolización de la asistencia contribuyen a que el porcentaje sea más favorable. Nuestra revisión de 2010 en la UCMA del H.C.U. Lozano Blesa de Zaragoza, arrojaba cifras del 11,7%, si bien tan solo la retención urinaria ya suponía por si sola el 5,9%. Las complicaciones mayores, es decir las que ponen en riesgo la vida del paciente, tan solo fueron del 0,02%. El coordinador de la unidad será responsable del registro periódico de estos accidentes o efectos adversos, de su prevención mediante el empleo de las vías clínicas y la formación del personal sanitario y de la incorporación de cuantas medidas puedan parecer útiles en la reducción de estos porcentajes.

-7. CONTROL DE CALIDAD. Los indicadores son una herramienta para medir a través del tiempo la realización de funciones, procesos o resultados de una organización. La importancia de un indicador radica en su capacidad para inducir mejoras en el proceso que se está midiendo. El Ministerio de Sanidad, en su Manual de Estándares, recomienda controlar en las unidades de CMA 5 indicadores: Cancelación de procedimientos, acontecimientos adversos, índice de sustitución de los procesos del listado A, índice de ambulatorización e índice de satisfacción de los pacientes. Estos indicadores deben ser controlados por el coordinador de la unidad, observando su evolución en el tiempo y llevando a cabo un proceso de Benchmarking, palabra que no tiene traducción al castellano, y que proviene de la empresa privada, definiendo como tal un proceso continuo de comparación de la propia eficiencia con otras organizaciones que representan la excelencia en una actividad concreta. No es sino la cultura de la evaluación de resultados que permite identificar áreas de mejora. La existencia de una Comisión o Grupo Operativo de CMA formado por un representante de cada servicio implicado, enfermería, dirección y el propio coordinador, deberá ser la que conozca el comportamiento de estos indicadores y la que deberá encargarse de estudiar la implementación de las mejoras.

-8. CONTRIBUCIÓN A LA DIFUSIÓN DE LA CMA. El coordinador de la unidad debe poner en marcha un programa de promoción de la CMA que contribuirá a la mejor aceptación de esta. Este programa de difusión debe llevarse a cabo en diversos niveles. A nivel de los medios de comunicación, mediante informaciones sencillas que expliquen las características de la unidad, su funcionamiento y los objetivos, bien por intervenciones personales o mediante comunicadores de conocido prestigio. Es la manera de llegar al usuario de la sanidad. Con la experiencia, el boca a boca de los pacientes satisfechos hará el resto. La difusión deberá hacerse también en el propio hospital donde está integrada la unidad o del que depende. El hospital aporta los clientes internos, es decir, todos los servicios quirúrgicos, susceptibles de operar en la unidad, y los profesionales sanitarios que los componen. El darse a conocer en el área de salud correspondiente permite a los profesionales de Atención Primaria conocer la existencia de este tipo de unidades, rompiendo así el tradicional distanciamiento entre Atención Primaria y Atención Especializada. Ellos podrán enviar a sus pacientes directamente a la unidad para ser intervenidos. Puede resultar interesante darse a conocer a nivel de las organizaciones de usuarios o consumidores, muy activas en determinadas zonas, lo cual proporcionará una buena promoción siempre y cuando aportemos información amplia y precisa del funcionamiento, objetivos y resultados de la cirugía sin ingreso. Finalmente la difusión en cada Comunidad Autónoma y en el propio país es obligado para avanzar en esta moderna forma de hacer cirugía y a la vez, permitir la promoción de los propios profesionales implicados.

BIBLIOGRAFÍA.

- Aranaz Andrés, JM. Estudio Nacional sobre los efectos adversos ligados a la hospitalización. ENEAS 2005. Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad y Consumo. Madrid 2006. www.errorenmedicina.anm.edu.ar/pdf/recursos/.../43_Estudio_ENEAS.pdf

- Aranaz JM, Ivorra F, Compañ AF, Miralles JJ, Gea MT, Limón R. Efectos adversos en cirugía mayor ambulatoria. Cir Esp 2008; 84(5): 273-8.

- Ferrer Valls, J. V. Guía de actuación en Cirugía Mayor Ambulatoria. Generalitat Valenciana 2002. www.san.gva.es/publicaciones/documentos/V.1699-2002.pdf.

- Jiménez A, Elía M, Gracia JA, Artigas C, Lamata F, Martínez M. Indicadores de calidad asistencial en cirugía mayor ambulatoria. Cir Esp 2004; 76(5): 325-30.

- Júdez Legaristi D, Aibar Remón C, Ortega Maján T, Aguilella Diago, V, Aranaz Andrés JM, Gutiérrez Cía I. Incidencia de efectos adversos en un servicio de cirugía general. Cir Esp 2009; 86(2): 79-86.

- Martínez Ramos, C. Organización de una Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria. I. Diseño del Programa. Aspectos Estructurales. Reduca. Serie Medicina. 2009; 1(1):317-327.

- Terol García E y Palanca Sánchez I. Manual de Estándares y Recomendaciones en Cirugía Mayor Ambulatoria. Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad y Consumo. Madrid 2008. www.msc.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/docs/guiaCMA.pdf


Agosto 2011

sábado, 13 de noviembre de 2010

PERSPECTIVAS DE FUTURO EN LA CIRUGIA MAYOR AMBULATORIA

En realidad hablar de perspectivas de futuro de la Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA) no resulta fácil dado que su implantación en la España de las Autonomías ha sido muy dispar. Algo parecido ha ocurrido en el resto del mundo. Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Países Escandinavos han liderado su desarrollo pero por el contrario países como Alemania y Francia han tenido una implantación más escasa y también dispar. Países con economías emergentes como China e India, los países del bloque del Este, todavía no se han acogido a los beneficios de la CMA y que decir tiene en países con economías débiles de África, Asia o América del Sur. La razón puede ser la ignorancia política, la corrupción, el conservadurismo o el proteccionismo médico. Sin embargo no cabe duda que ningún país, sea cual sea su capacidad económica, será capaz de resistirse a la cirugía de día porque los beneficios económicos y la calidad de la asistencia que se presta conducirán a esta forma de hacer cirugía.

En España los inicios tienen lugar a partir de 1988 con las experiencias de Gandía, Denia, Tarragona, Toledo y Viladecans. En Zaragoza comenzamos en el año 1995 en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. El inicio de la CMA tiene que ver con la necesidad de reducir el gasto sanitario que crece de manera ilimitada ante unos recursos disponibles limitados. La introducción de la Asistencia Sanitaria Gestionada demuestra lo inadecuado de muchas estancias hospitalarias y se proponen alternativas como es la CIRUGÍA MAYOR AMBULATORIA.
En los comienzos de la CMA (años 1988-1995) se van creando nuevas unidades, se realizan los primeros congresos de la especialidad, se funda ASECMA (Asociación Española de Cirugía Mayor Ambulatoria) y vemos las primeras comunicaciones referidas a resultados sobre la asistencia prestada en esas unidades y sobre todo se difunde la primera guía sobre la CMA, que edita el Ministerio de Sanidad en el año 1993, que es el auténtico motor del desarrollo de la CMA en España.

La eclosión de la CMA en España (años 1995-2005) ha estado en relación con causas como:
- Innovaciones tecnológicas: avances anestésicos, sistematización de intervenciones quirúrgicas más frecuentes, mínima invasión
- Mejora de los cuidados de enfermería – Proceso educacional
- Mejor control del dolor postoperatorio
- Implicación de la enseñanza: Formación de Pre y postgrado
- Ampliación de la Cartera de Servicios: Pacientes – Procedimientos
- Eliminación de algunos criterios de exclusión
- Elaboración de guías: dolor postoperatorio, prevención ETEV, Atención Primaria
- Documentos de consenso sobre definiciones
- Difusión de revistas especializadas
De esta manera se pasa de un índice de ambulatorización del 22,6% en 2000 al 33,57% en 2005, en el sector público y del 20,55% al 26,8% en el privado. Sin embargo las cifras entre Comunidades Autónomas son dispares, sin que existan razones distintas al impulso dado por políticos, gestores y líderes en hospitales.

El presente de la CMA supone un estado de madurez donde los objetivos están puestos en ampliar la CMA a procedimientos más complejos o que precisan una recuperación mayor para lo que las Unidades de Recuperación Prolongada, unidades de 23 horas, originalmente Extended Recovery Units, las unidades diagnóstico quirúrgicas que incorporan procedimientos diagnósticos invasivos como pueden ser la ERCP, la alcoholización de tumores hepáticos, y otras técnicas de radiología intervencionista o de técnicas endoscópicas terapéuticas, la inclusión de la CMA en los programas de formación de pregrado de Medicina y Enfermería y en los programas de formación de residentes quirúrgicos y anestesia, con sus rotaciones y número de intervenciones. Sin embargo no se olvida que entre los procedimientos más prevalentes sigue existiendo gran disparidad entre centros, y resulta prioritario conseguir incrementar el índice de sustitución de la cirugía de la catarata, de la hernia, de las varices, artroscopias etc a valores próximos a los estándares.
En un momento como el actual con gran volumen de cirugía sin ingreso, con gran número de unidades cuyo funcionamiento es dispar, era necesario acudir a un nuevo documento sobre las CMA en España y ese objetivo se ha cumplido en el 2008 con la elaboración del Manual de Unidad de Cirugía Ambulatoria: Estándares y Recomendaciones, que viene a recoger todos los aspectos del funcionamiento de las unidades de CMA en España, haciendo hincapié en los derechos y garantías de los pacientes, su seguridad, la organización y gestión de las unidades, su estructura física y recursos materiales, los recursos humanos y la calidad asistencial.

¿Cuál es el futuro de la CMA?. De manera trascendental es necesario proceder a un cambio de filosofía. Cuando se iniciaba la CMA hablábamos de la necesidad de ver qué paciente era susceptible de ser operado en CMA. Hoy, disponiendo de un listado A y B de procedimientos, la pregunta es al contrario, ¿por qué un determinado paciente que precisa una intervención incluida en estos listados debe operarse con ingreso?. Ni que decir tiene, este cambio de mentalidad deberá ser progresivo y más fácil de conseguir en aquellos centros con más alto nivel de ambulatorización. Este cambio de filosofía que presidirá el futuro se acompaña de 7 líneas maestras de actuación, en nuestra opinión. A saber:

1. Incorporación de nuevas técnicas quirúrgicas, teniendo en cuenta que el objetivo principal es la seguridad del paciente y la mejora continua de la calidad. No debe incluirse una intervención en CMA a cualquier precio. Las unidades de recuperación prolongada y el mejor control del dolor van a permitir que la seguridad se mantenga en procedimientos más complejos y que necesitan una recuperación más difícil, pero creo necesario establecer criterios de sensatez y como cirujano conocedor de la cirugía laparoscópica del colon y de la cirugía bariátrica, no me parecen propias de la CMA algunas intervenciones como la que referenciamos en la diapositiva. La gravedad de las complicaciones que pueden sufrir estos enfermos, por muy escasas que sean en manos muy expertas no aconsejan esta práctica. El proceso de mejora continua de la calidad exige un programa que permita gestionar los resultados, habiéndose definido para ello los denominados criterios, indicadores, estándares y monitorización de estándares, que aplicados a la CMA permitirán establecer comparaciones e implementar acciones de mejora, como muy bien nos explica P. Hernández en una reciente ponencia.

2. Potenciación de la analgesia postoperatoria y la asistencia domiciliaria. El establecimiento de protocolos de analgesia multimodal ha sido un gran avance para el control del dolor postoperatorio en patologías muy lastradas por el dolor como son los hallux valgus, las hernias de pared abdominal o la cirugía del ano. Pero hemos de ir más allá y hay que generalizar el empleo de bloqueos nerviosos periféricos que permiten, especialmente en cirugía ortopédica, un excelente grado de confort, empleando fármacos diversos y diversas vías de administración (perfusión continua). Así mismo puede potenciarse el empleo de sistemas de analgesia controlada por el paciente mediante bombas de infusión cuyo catéter se dispone intravenoso, subcutáneo o perineural. Todo ello coordinado con un incremento de las unidades de hospitalización domiciliaria y, donde no las haya, con el apoyo de atención primaria, lo cual permitirá prestar cuidados postoperatorios más complejos (drenajes, sistemas de analgesia, heridas complejas etc) o incluir pacientes que de otro modo hubieran requerido cirugía con ingreso.

3. El empleo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). La Telemedicina se plantea como el uso de las TIC con la finalidad de proporcionar cuidados y atención sanitaria a distancia. Siguiendo a Laguillo y Echevarría, la Telemedicina se enfrenta a distintas barreras: legales derivadas del entorno para la seguridad de datos y privacidad necesarios, limitaciones tecnológicas, diversidad de plataformas de software, sobrecarga del personal sanitario y posible complejidad para el paciente. En el ámbito quirúrgico la Telemedicina convertida en Telecirugía abarca el asesoramiento profesional dentro y fuera del quirófano, el seguimiento postoperatorio, la discusión intraoperatoria con asistentes remotos o la telemanipulación mediante robots. En el ámbito de la CMA las experiencias van dirigidas al seguimiento postoperatorio pudiendo utilizar sistemas de videoconferencia (Almería) o telefonía móvil (Madrid, hospital de San Carlos o Valencia, hospital Dr. Peset) con captura de imágenes que se envían a la historia digital del enfermo en la UCMA lo cual permite una evaluación clínica (estado del enfermo, estado de la herida, estado dispositivos de analgesia). Todo ello deberá permitir reducir las desigualdades entre la población por su dispersión, reducir gastos de desplazamiento, colaborar entre Atención Primaria y Atención Especializada e incrementar la confianza y satisfacción de los pacientes.

4. Consultas de Alta Resolución y Cirugía de Alta Resolución. Las consultas de alta resolución junto con los programas de ambulatorización suponen los nuevos paradigmas de la asistencia sanitaria. El objetivo es la realización de la evaluación preoperatoria o la evaluación preoperatoria y la intervención en una única visita hospitalaria. Como demuestran los modelos del Hospital San Carlos de Madrid (Consulta) y del Hospital de Cruces de Bilbao (Centro de alta resolución pediátrica) y otros muchos ejemplos surgidos en Andalucía especialmente, la CMA deberá beneficiarse en el futuro de su implantación. Se mejora claramente la asistencia que se presta al usuario, mejora la relación entre Asistencia Primaria y Especializada, es aplicable a gran número de pacientes y supone importante rentabilidad para el Sistema de Salud y para el propio bolsillo del usuario. Su implantación genera oportunidades como son el desarrollo de herramientas informáticas y de las comunicaciones entre los centros de atención primaria y el hospital y la creación de equipos de Primaria de alto poder resolutivo. Por el contrario las amenazas externas son la falta de implicación a nivel de Atención Primaria y la no aceptación del cambio por parte de las familias.

5. Las instalaciones del futuro. La tendencia es hacia la transformación de las unidades integradas, las más comunes en España, a unidades autónomas que permiten una mayor efectividad y calidad de los cuidados, sin que existan interferencias con la cirugía con ingreso. Dichas unidades consiguen su funcionamiento óptimo cuando se asocia la autogestión de las distintas áreas, implicando a los profesionales en la toma de decisiones, en la gestión de los recursos y en la mejora continua. Las unidades de recuperación prolongada deberán crecer en número porque suponen un instrumento excelente para aumentar el espectro de pacientes a incluir en CMA. Se podrán así incluir procedimientos más complejos desde el punto de vista quirúrgico, o que precisan una mayor vigilancia postoperatoria, o pacientes con mayores comorbilidades. No obstante su proliferación no debe reducir los índices de sustitución de los procedimientos más comunes ni aumentar el porcentaje de ingresos no planificados dada la facilidad para que el paciente pernocte en la unidad. La transformación de las unidades de CMA en unidades diagnóstico quirúrgicas con la inclusión de procedimientos diagnósticos invasivos está permitiendo aprovechar unas instalaciones disponibles con procedimientos diagnósticos que requieren unas horas de recuperación por su invasividad y que de otra manera darían lugar a ingresos hospitalarios. No obstante en el futuro caminamos hacia una transformación de la unidad de día, mayoritariamente quirúrgica, en una unidad médico-quirúrgica que daría cabida a toda la cirugía ambulatoria y a multitud de pacientes médicos que requieren una transfusión, quimioterapia, control del dolor, radiología invasiva etc. Estaríamos llegando al auténtico hospital de día que junto con el área de urgencias y el área de hospitalización formarían los tres elementos fundamentales del hospital del futuro. Las unidades móviles desarrolladas en el Reino Unido y con experiencia en este país y en Australia podrán servir para reforzar unidades de día en momentos de saturación o llegar a áreas alejadas. La flexibilidad de estas unidades junto con su movilidad permiten rentabilizar la inversión realizada y pueden suponer un impulso para la CMA en los próximos años. Los hoteles hospital o bien hospital de pacientes son comunes en Estados Unidos y Escandinavia. Su presencia en España es testimonial pero podrían promocionarse en el futuro y permitirían incluir en CMA a pacientes con domicilios muy alejados o viviendas inadecuadas, permitiendo una recuperación agradable en un medio sin personal de enfermería muy próximo a la unidad de CMA y que para los financiadores puede resultar coste-efectivo si lo comparamos con el coste si se realiza con ingreso.

6. La investigación. Las unidades de CMA mueven un gran número de pacientes, por lo general en un entorno informatizado y siguiendo protocolos y guías establecidos. Estas tres circunstancias hacen de estas unidades lugares idóneos para la investigación. Los campos en los que profundizar son múltiples, las diversas formas de gestión, coste-efectividad, utilización de nuevas técnicas quirúrgicas, empleo de nuevos fármacos, control de calidad, prevención de eventos adversos, empleo de tecnología de la información y comunicación. El empleo del método científico y las bases de la medicina basada en la evidencia debería posibilitar el diseño de proyectos ambiciosos multicéntricos que permitieran el avance a todos los niveles.

7. Promoción de la acreditación de unidades. Los centros de CMA en Estados Unidos precisan una acreditación por parte de la administración estatal y por Medicare, pero además, de forma voluntaria, muchos centros se someten a las agencias de acreditación existentes: JCHA (Joint Commission of Hospital Accreditation), AAAASF (American Association for the Accreditation of Ambulatory Surgical Facilities) y AAAHC (Accreditation Association for Ambulatory Health Care) entre otras. En Australia es el ACHS (Australian Council on Healthcare Standars) el que realiza esta función. La ISO (International Organization for Standardization) con su organización subsidiaria en España AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación) a través de su norma ISO 9000 e ISO 9001 han certificado multitud de organizaciones en base al cumplimiento de unas normas, estándares o especificaciones, y es aplicable también a organizaciones, centros o servicios sanitarios. En nuestro medio ASECMA publicó y validó un manual de estándares de acreditación de unidades de CMA en 2004 a través de un trabajo dirigido por Pilar Rivas Lacarte. En este manual se distinguían estándares de las funciones dirigidas al paciente (derechos del paciente y ética de la organización, evaluación y asistencia al paciente, atención continuada), de las funciones de la organización (mejora de la actuación de la organización, seguridad en la práctica y en el entorno, gestión de la organización, liderazgo y gestión de recursos humanos) y estructuras con funciones (órganos de gobierno, dirección, cuadro médico, enfermería). Las experiencias de acreditación de centros y servicios sanitarios en España son muy pocas e incluso hay muy poca legislación vigente para ello. La Fundación Avedis Donabedian ha colaborado con agencias como la Joint Comission para establecer sistemas de evaluación y mejora de la calidad entre los centros y servicios sanitarios. Es seguro que los próximos años el interés por la acreditación irá en aumento por los motivos de superación de los profesionales, por el deseo de mejorar la asistencia que se presta, por un mejor control del gasto dada la escasez de recursos, por la participación de la medicina privada y por el marketing que supone disponer de una acreditación de una de las agencias evaluadoras reconocidas internacionalmente.

BIBLIOGRAFÍA.
. Argente Navarro P y Viñoles Pérez J. Telemedicina en cirugía ambulatoria. Cir May Amb 2008; 13(2):53-56.
. Asociacion Internacional de Cirugía Ambulatoria (IAAS) y Asociación Española de Cirugía Mayor Ambulatoria (ASECMA). Ambulatory surgery definitions. Cir May Amb 2000; 5(1):13-15.
. Bustos Molina F. Pasado, presente y futuro de ASECMA. Cir May Amb 2003; 8(4): 193-195.
. Colomer Mascaró J. La cirugía mayor ambulatoria: un Servicio excelente. Cir May Amb 1998; 3(4):237-239.
. Giner Nogueras M. Acreditación de unidades de Cirugía Mayor Ambulatoria. En: Manual práctico de cirugía mayor ambulatoria. Porrero JL. Edita. Ediciones Doyma SA. Madrid 2002.
. Hernández Granados P. El futuro a corto plazo de la cma. Cir May Amb 2004; 9(3):9-11.
. Jarret PEM and Staniszewski A. The developement of ambulatory surgery and future challenges. En: Day Surgery. Development and practice. Lemos P, Jarrett P, Philip B. Edita: International Association for Ambulatory Surgery. Porto 2006.
. Laguillo Cadenas JL y Echevarría Moreno M. Telemedicina en anestesiología y cirugía mayor ambulatoria: posibilidades y limitaciones. Cir May Amb 2009; 14(2):50-54.
. López Álvarez S. ¿Hacia donde camina la asistencia ambulatoria?. Cir May Amb 2004; 9(4):9-10.
. López Álvarez-Buhilla P, Astigarraga Aguirre I, Torres Piedra C, Azcona Zorrilla MI, Olaizola Mendibil A y Latorre Guisasola M. Diseño e impacto de un proceso de cirugía de alta resolución pediátrica. Cir May Amb 2009; 14(2):67-71.
. Marín Morales J. La cirugía Mayor Ambulatoria en el año 2000. Cir May Amb 2000; 5(1):9-10.
. Marín Morales J. Presente y futuro de la cirugía mayor ambulatoria en España. En: Guía de actuación en cirugía mayor ambulatoria. Ferrer Vals JV. Edita: Generalitat Valenciana. Valencia 2002.
. Martínez-Ramos C, Sanz R, Cabezón P y Cerdán MT. Consulta de alta resolución en cirugía mayor ambulatoria. Cir May Amb 2007; 12(3):111-115.
. Martínez-Ramos C. La cirugía mayor ambulatoria y los retos actuales del Sistema Sanitario. Cir May Amb 2008; 13(4):135-139.
. Martínez-Ramos C, Cerdán-Carbonero MT, Sanz-López R y Normand Barron J. Sistema de telemedicina mediante telefonía móvil para control postoperatorio en cirugía mayor ambulatoria. Estudio piloto. Cir May Amb 2008; 13(2):67-77.
. Martínez-Ramos C. Cirugía mayor ambulatoria. Implantación en España. Perspectivas de futuro. Reduca. Serie Medicina 2009; 1(1):305-316.
. Rivas Lacarte MP, Gutiérrez Romero R, Jiménez A, Marín J, Rebollar J y Villoria A. Validación del manual de estándares de acreditación de unidades de cirugía mayor ambulatoria con acreditaciones piloto en siete hospitales. Cir May Amb 2004; 9(3):13-18.
. Rivera Gutierrez J. La cirugía mayor ambulatoria en el tránsito hacia el siglo XXI. Cir May Amb 1999; 4(2):361-362.
. Sevilla Pérez F y Fernández Palomeque C. Cirugía Mayor Ambulatoria. Guía de organización y funcionamiento. Edita: Ministerio de Sanidad y Consumo. Madrid 1993.
. Terol Garcia E y Palanca Sanchez I. Manual Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria. Estándares y recomendaciones. Edita: Ministerio de Sanidad y Consumo. Madrid 2008. www.msc.es/organizacion/sns/.../docs/guiaCMA.pdf

jueves, 2 de septiembre de 2010

TRAS LAS HUELLAS DEL CID

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
Al destierro con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro,

El Cid cabalga
(M. Machado)

Ni el mismísimo Cid podía imaginarse la trascendencia de su vida después de su muerte. Todos los juglares de los siglos posteriores a su muerte contarían en forma de cantares de gesta su vida y hazañas, así como inventarían su leyenda. Muchos son los escritos sobre este personaje, pero destaca el Cantar de Mío Cid, que no es poema, sino cantar, es una canción recitada por los juglares medievales. El texto que nos ha llegado, es una transcripción de un copista llamado Per Abbat en un manuscrito del siglo XIV. Aunque hay quien opina que pudiera ser el autor. El manuscrito no es de gran belleza y contiene varias faltas, esto es debido a una finalidad de uso por parte de los juglares y no para más altos menesteres. Es posible que existiera un primitivo Cantar con un contenido distinto.
Rodrigo Díaz, el Cid, héroe nacional por excelencia, el más universal de los burgaleses, encarna el prototipo con las máximas virtudes, fuerte y leal, justo y valiente, prudente y templado, guerrero y culto… A pesar de la distancia, conocemos con bastante exactitud su vida y obra. Mucha leyenda le rodea, pero su figura ha sido estudiada con rigor por grandes especialistas, como Menéndez Pidal. Gracias a estas personas conocemos la personalidad, los hechos, su vida familiar y hasta su caballo y espada.
En nuestro camino, pretendemos seguir algunas de las rutas marcadas en el Cantar, así como visitar los lugares por los que pasó, teniendo en cuenta el tiempo del que disponemos y las rutas más apropiadas; intentar hacerlo en toda su amplitud, sería del todo imposible.

Vivar del Cid, situado a unos 10 km. al norte de la capital burgalesa. Es el punto de inicio del Camino y también del Cantar de Mío Cid. Según el Cantar, el Cid salió de Vivar con la orden de abandonar Castilla en nueve días.
En el pueblo se ha erigido un conjunto escultórico dedicado al legendario personaje, muy cerca hay un molino y un mapa mural con todo el recorrido detallado del destierro, en este mismo lugar está colocada la Legua O, con una inscripción literal del primer poema, que dice:

“Hacia 1043, nació en Vivar Rodrigo Díaz, llamado El “Cid Campeador”.

En estas tierras forjó su juventud al lado de su padre, Diego Laynez. Llegó a ser portaestandarte del rey Sancho II. Alfonso VI desterró a Rodrigo en 1081. De aquí partió hacia el destierro en el que alcanzó tanta fama por sus gestas guerreras, que se le consideró ”El mayor milagro entre los grandes milagros del Señor”. Conquistó Valencia, y en ella murió en 1099.

“A todos alcanza la honra por el que en buena hora nació”.


Aquí comienza nuestro camino particular destierro, en bicicleta “Tras las huellas del Cid”.

De los sus ojos tan fuertemente llorando,
Tornaba la cabeza y estábalos catando,
Vio puertas abiertas y postigos sin candados… (Cantar 1)

“A la salida de Vivar,
Tuvieron la corneja diestra,
Y entrando en Burgos,
Tuviéronla siniestra”. ( Cantar 11)

“Ya entra el Cid Ruy Díaz en Burgos;
Sesenta pendones le acompañan.
Hombres y mujeres salen a verlo´
Los burgaleses y burgalesas se asoman a las ventanas:
Todos afligidos y llorosos.
De todas las bocas sale el mismo lamento:
¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese un buen señor!”

En dos farolas del Puente de San Pablo, en Burgos, ”anidan” un par de grajillas. Estas aves recuerdan los primeros versos del Cantar y son un símbolo de buen augurio para todos los viajeros que inicien el camino

Miércoles 1 de julio 2009
1ª Etapa.
BURGOS – COVARRUBIAS: 78 km.
Burgos, La Cartuja de Miraflores, Cardeñajimeno, Monasterio de San Pedro de Cardeña, donde según el Cantar:

“Allí quedaron, a salvo de la ira del rey, Jimena y sus dos hijas, doña Elvira y doña Sol, bajo la protección del abad del monasterio hasta que el Cid las mandase llamar”

Carcedo de Burgos,Modúbar de San Cibrián, y Los Ausines, San Juan, Revilla del Campo, Paredes de Lara, Campolara, Mambrillas de Lara, Hortigüela, San Pedro de Arlanza, Covarrubias.

Jueves 2 de julio 2009.
2ª. Etapa.
COVARRUBIAS – SAN LEONARDO DE YAGÜE: 82 km.
Retuerta, Santibáñez de Val, Santo Domingo de Silos, El Desfiladero de la Yecla, Hinojar de Cervera, Hortezuelos, Caleruega, Arauzo de Miel,Huerta del Rey y La Hinojosa, Espeja de San Marcelino, San Leonardo de Yagüe, Navaleno.

Viernes 3 de julio 2009.
3ª. Etapa.
SAN LEONARDO DE YAGÜE – BERLANGA DE DUERO: 90 km.
Parque Natural del Cañón del Río Lobos, Ucero, Valdemaluque y Bercebalejo, El Burgo de Osma, Gormaz:

“Aprisa cabalgan, andan los días y las noches.
Vinieron a Gormaz, un castillo tan fuerte;
Allí albergaron, en verdad, una noche.”


Recuerda, San Baudelio de Berlanga, Casillas de Berlanga, Berlanga de Duero.

"En la casa de Berlanga, posada tomado han”

4ª Etapa
Sábado 4 de julio de 2009.
BERLANGA DE DUERO – MEDINACELI: 64 km.
Ciruela, Caltojar, la Riba de Escalote, Rello, con su rollo jurisdiccional o picota, Baraona o Barahona, Yelo, Miño de Medinaceli, Medinaceli.

“Otro día de mañana, se ponen a andar,
A la cual dicen Medina, iban a albergar…”

"Medinaceli.
Ciudad del Cielo Medina
diamantina
inviolable a las mesnadas
y a los ángeles abierta
Ciudad dormida despierta
y abre tus alas plegadas
que tienes ancha la puerta"

Adiós a Castilla
Al dejar Castilla, el Cid se adentra en las tierras musulmanas de Guadalajara. El Cid y sus hombres cruzaron la sierra de Pela por la noche, al finalizar el noveno día de salir de Vivar, justo cuando finalizaba el plazo impuesto por el rey castellano para dejar sus tierras. Las huestes del Cid decían adiós a Castilla y se adentraban en tierras musulmanas, muchas de las cuales se encontraban bajo la protección de Alfonso VI. Al Cid le acompañaban, además de un número indeterminado de hombres a pie, trescientos caballeros.

Jueves 1 de julio de 2010.
5ª. Etapa
ARCOS DE JALÓN – MOLINA DE ARAGÓN: 90 km.
Sagides, Maranchón, situado a 1254 m., Ciruelos del Pinar, La Saceda, La Cobeta, Alto de la Cobeta a 1195 m., ermita de la Virgen de Montesinos,Puerto situado a 1379 m. Corduente, Ventosa, Molina de Aragón, Nuestra Señora de la Virgen de la Hoz.

"Vayáis a Molina, que está más adelante;
tiénela Avengalbón, mi amigo es de paz…"
(Cantar, 1463)

Viernes 2 de julio de 2010.
6ª. Etapa

MOLINA DE ARAGÓN – ALBARRACÍN: 98 km.
Valsalobre, Tierzo, Almallá, Salinas, Terzaga, Pinilla de Molina, Megina, Chequilla,“la Ciudad Encantada”, Checa, Puerto de Orea a 1500 m.,Orihuela del Tremedal, 1650 m. Puerto de Orihuela, Noguera, Puerto de Noguera con 1594 m. Tramacastilla, Torres de Albarracín, Albarracín.

"Por Santa María de Albarracín pasaban la noche"
(Cantar, 2645)

Sábado, 3 de julio de 2010.
7ª. Etapa.
ALBARRACÍN – TERUEL: 60 km.
Gea de Albarracín, Cella, Teruel.

"Todos vengan de grado, ninguno a la fuerza;
tres días les esperaré en el canal de Celfa".
(Cantar, 1193)

"Dejó el Poyo, todo lo desamparaba;
allende Teruel, don Rodrigo pasaba".
(Cantar, 910)


"Todos están preparados, cuando mío Cid esto hubo hablado;
habían tomado las armas y estaban sobre los caballos.
Vieron cuesta abajo la fuerza de los francos;
al pie de la cuesta, cerca del llano,
mandólos herir mío Cid, el campeador contado".
(Cantar, 1000)

Domingo, 4 de julio de 2010.
8ª. Etapa.

ALLEPUZ – CANTAVIEJA – IGLESUELA DEL CID: 59 Km.
Allepuz, Sollavientos con 1507 m., Villarroya de los Pinares, Puerto de Villarroya, situado a 1700 m. de altitud, Fortanete, Puerto de Cuarto Pelado, situado a 1657 m., Cantavieja, Iglesuela del Cid. Luego por la tarde visita turística a Mosqueruela.

Lunes, de julio de 2010.
9ª. Etapa.
CANTAVIEJA – AGUAVIVA: 64 km.
Mirambel, “una joya entre murallas”, Forcall, Morella, Ortells, Sorita, La Balma, Aguaviva.

FIN DEL CAMINO DEL CID

Texto: Jesús Ruiz
Fotografía: Alfredo Jiménez, Fernando Ibañez

Legua O en Vivar








Viejo molino en Vivar






Haciendo los honores al Cid






Los paisajes de Castilla desde Vivar






San Pedro Cardeña






Sarcófagos del Cid y Doña Jimena






Monje Cisterciense








Claustro de los Mártires S. XII






Las explicaciones del monje






Iglesia tardogótica NªSª de la Asunción de Hortigüela





Monasterio San Pedro Arlanza S. X






Covarrubias: Puerta Real del Adelantamiento de Castilla






Calles de Covarrubias






Casa Antiguo Boticario






Claustro románico S XII Santo Domingo de Silos






Desfiladero de la Yecla






Iglesia gótica de San Leonardo






Cañón del rio Lobos













El Burgo de Osma






Catedral gótica S XIII del Burgo de Osma






Plazoletas de la Catedral






Camino de Gormaz por la ribera del río Ucero






Lienzo norte del castillo de Gormaz






Río Duero






San Baudelio de Berlanda (Mozárabe S XI)













Castillo de Berlanga de Duero






Berlanga de Duero






Rello






Arco románio S. I Medinaceli






Plaza Mayor de Medinaceli






Llegamos a Maranchón






Santa María Magdalena S XVII, Ciruelos del Pinar





Dejamos Cobeta






Ermita de la Virgen de Montesinos






Puente románico "el viejo" y castillo árabe S X-XII en Molina de Aragón





Plaza Mayor Molina de Aragón






Santuario Virgen de la Hoz






Chequilla y la ciudad encantada






Plaza Mayor de Checa






Puerto de Orihuela 1650 m






Albarracín bajo la lluvia






Tomando una copa en el Molino del Gato






Catedral de San Salvador S XVI en Albarracín






Casa Julianeta





Cella y su pozo artesiano




Entrando en Teruel por el Viaducto construido por Hue, Liñán y Carlos Castel en 1929





Torre Mudejar de El Salvador S XIV Teruel








Salida en Allepuz (Ermita de NªSª de Loreto S. XVII)



Puerto de Sollavientos 1507 m





Puerto de Villarroya de los Pinares 1700 m






Esperando la Misa en Fortanete







Puerto de Cuarto Pelado 1657 m







Llegando a Cantavieja











La comida del domingo en el hotel Balfagón







Plaza Porticada del Ayuntamiento de Cantavieja Siglo XVI























Museo de las Guerras Carlistas