lunes, 9 de febrero de 2009

INDICADORES DE CALIDAD ASISTENCIAL EN CIRUGIA MAYOR AMBULATORIA

Clinical indicators to evaluate quality in ambulatory surgery.
Cir Esp 2004; 76(5): 325-330

Autores: Alfredo Jiménez
Manuela Elia
José Antonio Gracia
Consuelo Artigas
Félix Lamata
Mariano Martínez

Institución: Servicio de Cirugía General B (Prof. M. Martínez)
Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa
Avda San Juan Bosco n º 15
50009 Zaragoza

RESUMEN

INTRODUCCIÓN: El estudio muestra la gestión de calidad que se lleva a cabo en una unidad de cirugía ambulatoria multidisciplinaria mediante la monitorización de determinados indicadores.
MATERIAL Y METODOS: Mediante el análisis de las bases de datos de la unidad de cirugía ambulatoria y los datos proporcionados por la administración del hospital se han estudiado 9 indicadores: 1. Ingresos inmediatos; 2. Ingresos tardíos; 3. Relación de intervenciones suspendidas / canceladas; 4. Morbilidad mayor; 5. Morbilidad menor; 6. Infección de herida; 7. Estado del enfermo a las 24 horas de la intervención; 8. Grado de satisfacción; 9. Índices de sustitución. Las bases de datos con más de 8000 pacientes, han sido creadas con el programa Stat View 5.0.1. Se ha llevado a cabo un estudio estadístico descriptivo.
RESULTADOS: 1. Ingresos inmediatos: 2,2%. 2. Ingresos tardíos: 0,55%. 3. Intervenciones suspendidas / canceladas: 1,9% / 1,6%. 4. Morbilidad mayor: 0,025%. 5. Morbilidad menor: 11,3%. 6. Infección de herida: 1,3%. 7. Estado del enfermo a las 24 horas: Excelente o bueno en el 98,6%. 8. Grado de satisfacción: 84,4 sobre 100. 9. Índice de sustitución global del hospital en 2003: 16,3%. El análisis de estos indicadores a lo largo del tiempo permite observar una mejora de los porcentajes de ingresos no deseados, un incremento de las intervenciones suspendidas, una estabilización de la morbilidad, una mejora del estado del enfermo y del grado de satisfacción y un lento incremento de los índices de sustitución.
CONCLUSIONES: La validez de los indicadores empleados está en función de su capacidad para inducir modificaciones tendentes a su corrección. Los indicadores con mayor utilidad para la monitorización son: Cancelación de procedimientos, Acontecimientos adversos, Ingresos no deseados y Grado de Satisfacción de los pacientes.

PALABRAS CLAVE: Cirugía ambulatoria. Control de calidad.

ABSTRACT

INTRODUCTION. This study shows the quality assessment in a multidisciplinary day surgery unit using clinical indicators.
PATIENTS AND METHODS. Databases of the unit and general database of the hospital have permitted to study 9 different indicators: 1. Hospital admissions. 2. Hospital readmissions. 3. Relation suspended procedures / cancelled procedures. 4. Major complications. 5. Minor complications. 6. Wound infection. 7. Patients’ comfort 24 hours after the procedure. 8. Patients’ satisfaction. 9. Substitution indexes. Databases of the day surgery unit, with more than 8000 patients, have been elaborated with Stat View 5.0.1 program.
RESULTS. 1. Hospital admissions: 2,2%. 2. Hospital readmissions: 0,55%. 3. Relation suspended procedures / cancelled procedures: 1,9% / 1,6%. 4. Major complications: 0,025%. 5. Minor complications: 11,3%. 6. Wound infection: 1,3%. 7. Patients’ comfort 24 hours after the procedure: Excellent or good in 98,6% of cases. 8. Patients’ satisfaction: 84,4 points over 100. 9. Substitution index in year 2003: 16,3%. The analysis of these indicators throughout of time allows seeing an improvement in the percentage of unexpected hospital admissions, an increase in the number of cancelled procedures, a stable rate of complications, an improvement in patients’ comfort and satisfaction and a small increase in substitution indexes.
CONCLUSIONS. The utility of clinical indicators used in ambulatory surgery is related to their ability to induce changes in order to improve the quality of care given. The most useful indicators to monitor day surgery units are cancellation of booked procedures, incidence of adverse events, unexpected hospital admissions and patients´ satisfaction.

KEY WORDS: Day surgery. Quality control.

INTRODUCCIÓN.

Aunque el auge de la cirugía sin ingreso ha sido más tardío y menos pronunciado que el acontecido en los Estados Unidos o en el Reino Unido, puede decirse que en España se ha producido un espectacular crecimiento desde su inicio en la década de los noventa. Resulta cierta la frase de Rutkow 1 cuando dice que la cirugía ambulatoria ha sido uno de esos raros movimientos socioeconómicos y políticos en los que todos los participantes se han beneficiado como lo demuestra el interés y demanda crecientes, la satisfacción de los cirujanos, la participación de los pacientes y el estímulo por parte de los financiadores. Sin embargo el crecimiento en el número de pacientes intervenidos sin ingreso, la mayor complejidad de las intervenciones que se incluyen y el mayor riesgo de los enfermos seleccionados, pueden llevar a una pérdida de calidad en la asistencia que se presta y a un aumento del número de complicaciones 2,3. Esta creciente complejidad es el denominador común de todos los sistemas sanitarios y puede favorecer la proliferación de errores y acontecimientos adversos, entendiendo como tal el daño no intencionado provocado por un acto médico 4.
Es indispensable que las unidades de cirugía ambulatoria garanticen los cuidados que se prestan a los pacientes en óptimas condiciones de seguridad y como dice Jouffroy 5, la detección de incidentes no esperados es un primer escalón en un largo camino para la mejora continua de la calidad y la minimización de los riesgos. Para ello son muy importantes los indicadores clínicos, que son parámetros que miden el desarrollo y los resultados de los cuidados prestados con el propósito de servir de referencia para la detección de problemas y para la introducción de mejoras, pero también son importantes las preguntas que los enfermos nos hacen y la medición del índice de satisfacción que demuestran, que para muchos viene a ser una de las mejores maneras de conocer la calidad de una unidad 6. Nos encontramos además con el problema añadido de la necesidad de definir los estándares de calidad 7 y de analizar cuales son los instrumentos más apropiados para la evaluación. El hecho de que no existan estándares oficiales, aunque sí valores internacionalmente reconocidos como óptimos, y que tampoco se haya obtenido un consenso a la hora de evaluar el proceso asistencial, ha llevado a que cada institución sanitaria, e incluso cada unidad, aplique los que crea más convenientes. Tal vez donde más se ha avanzado en este aspecto ha sido en Australia donde el Australian Day Surgery Council, asistido por el Australian Council of Healthcare Standars, ha introducido el Care Evaluation Program, que en su versión para el año 2001 empleaba solo 4 indicadores que, en su opinión, miden a la perfección la mayor parte de los aspectos de la cirugía sin ingreso 8.
En este trabajo presentamos la sistemática seguida en la unidad de cirugía ambulatoria para el control de calidad de la asistencia prestada desde el comienzo de su actividad, teniendo como punto de partida la completa informatización de la misma.

MATERIAL Y METODOS.
La unidad de cirugía ambulatoria en la que se ha realizado el trabajo es del tipo III, integrada en un gran hospital general, pero con un circuito arquitectónico independiente. Desde su inauguración en 1995 en condiciones provisionales y su posterior modernización en 1999, hasta la actualidad, se han intervenido más de 8000 pacientes de las especialidades de Oftalmología, Cirugía General, Cirugía Ortopédica, Urología, ORL y Cirugía Vascular, fundamentalmente. Durante el año 2002 se han intervenido cerca de 1500 pacientes, lo cual significa el máximo anual hasta el momento. La unidad dispone de personal de enfermería y auxiliares estables, un coordinador médico y una secretaria. Tanto los cirujanos como los anestesiólogos no son exclusivos de la unidad e intervienen en ella cuando se les adjudica una sesión quirúrgica. De este modo han pasado por la unidad cerca de 100 cirujanos y 35 anestesiólogos distintos. Existe una protocolización que abarca el diagnóstico en la consulta de la especialidad correspondiente, información, proceso de selección, visita preanestésica, confección del programa quirúrgico semanal, llamada telefónica preoperatoria, ingreso en la unidad, premedicación, recuperación inmediata y secundaria, alta a domicilio y control postoperatorio. No se han protocolizado ni la profilaxis antitrombótica ni la antibiótica, que cada cirujano decide según las características del paciente. Las intervenciones que se practican con mayor frecuencia en la unidad son cirugía de la catarata, de la hernia inguinal, de las varices, del ano, del testículo y de la mano. El 28% de los pacientes se interviene con anestesia local o tópica y sedación, el 26% con anestesia intradural, el 21% retrobulbar y el 17% anestesia general, como técnicas anestésicas más frecuentes.
Los datos generados por el paciente desde el momento que acude a la unidad hasta el día 30 del postoperatorio se recogen en una base de datos creada para tal fin con el programa estadístico Stat View 5.1.0 (SAS Institute Inc. SAS Campus Drive. Cary, NC 27513, 1998). Así mismo se obtienen datos de la base general del hospital y de otras dos bases, creadas con el mismo programa, que recogen el estado del paciente a las 24 horas de la intervención y el grado de satisfacción que expresan los enfermos a través de una encuesta escrita anónima que se le entrega en el momento del alta y que se le recomienda contestar entre el 7º y 15º día postoperatorio. La encuesta está compuesta de 25 preguntas con respuesta única, escalonada, que abarcan las distintas facetas de la asistencia que se presta, agrupadas en cinco áreas: Información y conexión con la unidad, confort personal, atención sanitaria, hostelería y satisfacción general. Dichas respuestas se transforman automáticamente en puntuación, permitiendo conocer el grado de aceptación de cada área (puntuación mínima 0 y máxima 20) y el grado de aceptación general, mediante la suma de las cinco áreas (puntuación mínima 0 y máxima 100). El porcentaje de respuestas recibidas gira en torno al 50%.
Mediante este conjunto de datos el coordinador de la unidad monitoriza los siguientes 9 indicadores: 1. Ingresos inmediatos, entendiendo como tal los casos en los que el paciente no puede ser dado de alta a las pocas horas de la intervención y debe pernoctar en el hospital. 2. Ingresos tardíos, denominando así aquellos casos en los que el paciente debe ingresar en el hospital debido a una evolución postoperatoria no deseada, tras haber sido dado de alta a las pocas horas. 3. Intervenciones suspendidas / canceladas, denominándose intervención suspendida a aquella que no se lleva a cabo después de haber ingresado el enfermo en la unidad e intervención cancelada a aquella que se retira del parte quirúrgico semanal, una vez programada, sin que el enfermo llegara a ingresar y sin poder ser sustituida por otra. 4. Complicaciones mayores, es decir las que ponen en riesgo la vida del paciente. 5. Morbilidad menor, o lo que es lo mismo, porcentaje total de complicaciones o incidentes postoperatorios que no amenazan la vida del paciente. 6. Infección de herida operatoria, considerándose como tal la presencia de exudado purulento o seropurulento, sin que sea necesaria la comprobación microbiológica. 7. Estado general del enfermo a las 24 horas de la intervención, valorado mediante la llamada telefónica del día después. 8. Grado de satisfacción del paciente, medido mediante la puntuación global obtenida en la encuesta anónima que se le da al enfermo en el momento del alta y que debe contestar entre la primera y segunda semanas del postoperatorio. 9. Índices de sustitución, global del hospital, por especialidad y por procedimiento. Los índices de sustitución se obtienen al dividir el número de pacientes intervenidos en cirugía ambulatoria por el número total de pacientes intervenidos en el hospital, multiplicando el cociente por 100, considerando la totalidad de pacientes intervenidos, los pacientes de cada especialidad y los pacientes de cada procedimiento.

RESULTADOS.
1.- Ingresos inmediatos: 2,2%, habiendo iniciado la actividad en 1995 con un 4,1% hasta llegar al 0,8% que se registra por el momento en el año 2003 (Fig. 1).

Figura 1. Porcentaje de ingresos inmediatos y tardíos a lo largo de los años de funcionamiento de la unidad.

Las causas más frecuentes de estos ingresos son los mareos postoperatorios, las náuseas y vómitos, las dificultades en la técnica quirúrgica y algún caso social, etiquetando como tal a aquellos ingresos que se producen por resistencia del paciente o la familia al alta, sin existir criterios clínicos que desaconsejen la misma.
2.- Ingresos tardíos: 0,55%, habiendo pasado del 1,2% en 1995 al 0,6% en 2002 y al 0% en 2003 (Fig. 1). Las causas más frecuentes de reingreso han sido la infección, la hemorragia o la dehiscencia de la herida operatoria y la fiebre.
3.- Intervenciones suspendidas / canceladas: 1,9% / 1,6%. Estos porcentajes sufrieron un claro empeoramiento en los años 2000 a 2002 cuando se produjo un considerable aumento de la cirugía de la catarata (Fig. 2).

Figura 2. Porcentaje de intervenciones canceladas y suspendidas a lo largo del tiempo.

Las causas más frecuentes de suspensión o cancelación de operaciones han sido la aparición de procesos respiratorios agudos, la preparación incorrecta, la detección de problemas de coagulación sin resolver o la desaparición de la patología.
4.- Morbilidad mayor: 0,025 %. Tan solo se han registrado 2 casos. El primero fue un paciente varón con hipertrofia prostática que fue sometido a una biopsia ecodirigida y que desarrolló a las 48 horas, pese a la profilaxis antibiótica, fiebre, trastornos hemodinámicos y sepsis que obligaron a un ingreso en cuidados intensivos, resolviéndose la complicación sin secuelas. El segundo caso fue un varón con desviación del tabique nasal, con intubación difícil que tras una septoplastia sufrió una insuficiencia respiratoria aguda severa, que se resolvió en reanimación y que obligó a un ingreso hospitalario, con resolución sin secuelas.
5.- Morbilidad menor: 11,3%. Porcentaje estable a lo largo de los años que incluye especialmente retenciones urinarias tras anestesia intradural, mal control del dolor postoperatorio, infección de herida, dehiscencia de la misma, náuseas y vómitos o hematomas de herida quirúrgica.
6.- Infección de herida: 1,3%. El porcentaje ha sufrido algunas oscilaciones que han ido del 2,9% en 1997 hasta el 0,4% del año 2002. Las intervenciones en que se ha registrado con mayor frecuencia han sido las de partes blandas, cirugía anal y cirugía de la hernia.
7.- Estado general del enfermo a las 24 horas de la intervención: En el 98,6% de los casos los enfermos dijeron tener un estado excelente o bueno trascurrido el primer día del postoperatorio y tan solo un 1,4% dijo estar regular. Nadie expresó encontrarse con mal estado general. Dentro de la excelente evolución detectada, las intervenciones que mayor afectaron al paciente fueron los legrados uterinos, las artroscopias de rodilla, las intervenciones de hallux valgus o la cirugía anal.
8.- Grado de satisfacción de los pacientes: 84,4 puntos sobre 100, con mínimas variaciones a lo largo del tiempo (82,8 puntos en la primavera de 1999 como puntuación más baja hasta 85,5 puntos en el otoño de 2002 como puntuación más alta).
9.- Índices de sustitución: El índice de sustitución del hospital en 2003 es de 16,3%, habiendo seguido una tendencia lentamente ascendente desde los comienzos en 1995 (Fig. 3).


Figura 3. Evolución del índice de sustitución global del hospital.

Dentro de las especialidades con mayor participación en la unidad, los indicadores oscilan del 33,2% en Oftalmología al 11,6% en Cirugía Ortopédica (Tabla 1).


Los índices de sustitución por procedimientos oscilan del 84,6% en la biopsia ecodirigida de próstata hasta el 5,5% en la cirugía de las hemorroides (Tabla 2).

DISCUSIÓN.
La importancia de un indicador radica en su capacidad para inducir acciones de mejora en el proceso que se está midiendo 9. Los indicadores aquí utilizados arrojan cifras que están dentro de los límites internacionalmente reconocidos como óptimos, pero su evolución a lo largo del tiempo nos ha permitido introducir algunas medidas correctoras que han contribuido a su mejora. Coincidiendo con Collopy et al 9 en algunas de ellas, las más importantes han sido profundizar en la educación de los pacientes y sus familiares en cuanto al proceso que van a seguir en la unidad, cuidados postoperatorios y posibles incidencias, advertir sobre el consumo de determinados fármacos en el preoperatorio, mejorar el proceso de selección de pacientes, modificar algunas técnicas haciéndolas menos cruentas y adecuar los protocolos de control del dolor a la analgesia multimodal.
La monitorización de determinados indicadores podría incluirse dentro de lo que Morales et al 3 denominan sistema de evaluación continua. Por lo general los indicadores son fáciles de obtener en unidades informatizadas, pero como recuerdan estos autores, es necesario un esfuerzo colectivo de participación en cirujanos, anestesiólogos, enfermería y personal administrativo, ya que si utilizamos tan solo los datos proporcionados por la administración del hospital, obtenidos del CMBD (Conjunto Mínimo Básico de Datos), la detección de acontecimientos adversos tiene la dificultad de diferenciar entre las diversas complicaciones, precisa una meticulosa recogida de datos y choca con el escaso hábito en la codificación 4. En este trabajo hemos utilizado hasta 9 indicadores distintos pero parece evidente que no todos tienen el mismo peso y algunos escasa utilidad.
El conjunto de ingresos no deseados, como contabilizan la mayoría de los centros de cirugía sin ingreso 8,9,10, fuera de nuestro país, o por separado, distinguiendo entre ingresos inmediatos o tardíos, como solemos hacer en España 3,11,12, es el indicador más empleado ya que es capaz de detectar problemas relacionados con la selección de pacientes, con la complejidad del procedimiento y con el riesgo quirúrgico. Este indicador se relaciona directamente con la experiencia de la unidad, detectándose una mejoría conforme aumenta el número de pacientes, matizando dicha mejora con la posible inclusión de pacientes y procedimientos de mayor riesgo que obligan a veces a prolongar el ingreso. En general, los mareos, la inestabilidad hemodinámica y los problemas con la herida operatoria suelen ser los responsables de los mismos, habiendo disminuido considerablemente los problemas relacionados con los vómitos postoperatorios debido a la profilaxis antiemética que suele llevarse a cabo, con el dolor postoperatorio por la introducción de la analgesia multimodal o balanceada o con las causas sociales gracias a la educación a que se somete al paciente y su entorno sobre las características de la intervención, el tipo de cuidados a seguir, las incidencias que pudieran surgir y el modo de solucionarlas.
El porcentaje de intervenciones suspendidas mide por un lado problemas de funcionamiento interno de las unidades como pueden ser la mala información o la selección incorrecta, pero por otro se relaciona con la patología asociada de los pacientes o la aparición de procesos agudos que obligan a posponer intervenciones. Para el Australian Day Surgery Council 8 este es el primer indicador a registrar, distinguiendo entre no comparecencias inexplicadas del paciente, agravación de enfermedades intercurrentes y procesos agudos de aparición imprevista. En el estudio que presentamos, la inclusión a partir del año 2000 de gran número de enfermos con cataratas, generalmente de edad avanzada, con patología asociada abundante y con una selección no siempre apropiada, empeoró considerablemente este indicador, llegando a alcanzar, entre intervenciones suspendidas y canceladas, un 6%, lo cual obligó a introducir medidas correctoras como fueron un mayor empleo de anestesia tópica en la cirugía de la catarata y un proceso de selección más ajustado. La incomparecencia de los pacientes ha sido poco frecuente en nuestra casuística.
Los indicadores relacionados con la morbilidad postoperatoria como son los porcentajes de morbilidad mayor, menor e infección de herida, son los más disparmente utilizados. Los porcentajes de morbilidad mayor, por su infrecuencia, rara vez son referidos. En cambio al hablar de morbilidad menor, se prefiere hacer referencia a complicaciones concretas como son el mal control del dolor postoperatorio, la infección de herida operatoria y la aparición de vómitos, como hacen en la unidad de día del Addenbrooke’s Hospital de Cambridge 10, pionera en Europa en este tipo de cirugía, a contabilizar el porcentaje de reintervenciones, que indicaría problemas en la ejecución de los procedimientos o a medir el retraso en el alta que suele reflejar problema con la anestesia o la recuperación postoperatoria general 8,9. Otros tan solo se refieren a las complicaciones postoperatorias en cuanto son importantes causas de ingresos nos deseados 13,14. Estamos de acuerdo con Aranaz et al 4 en la necesidad de dar más importancia a las complicaciones que surgen durante la asistencia, porque conocer a fondo la epidemiología de los acontecimientos adversos y los errores asistenciales permite desarrollar estrategias y mecanismos para prevenirlos. Estos autores reconocen que la mejora de la calidad asistencial que se obtiene es el objetivo fundamental de la Gestión de Riesgos Sanitarios, todavía en fase de gestación en nuestro país. Su importancia se acentúa si pensamos que en muchas unidades se desconocen las pequeñas complicaciones que surgen en estos enfermos al ser transferidos a la asistencia primaria, con importante repercusión en los costos 3,6.
Conocer el estado general de los enfermos a las 24 horas de la intervención, mediante la llamada telefónica del día después, es una buena manera de prolongar el seguimiento de los pacientes después del alta. Esta opción, muy utilizada en la mayoría de las unidades de cirugía sin ingreso, es muy bien aceptada por los pacientes, permite detectar complicaciones y sobre todo es muy útil para complementar las instrucciones que se han dado a los enfermos durante su estancia. Sin embargo no parece un indicador de interés para su uso sistemático. En cambio, la medición del grado de satisfacción de los pacientes mediante encuestas es para algunos la mejor manera de medir la calidad de las unidades 6. En nuestra opinión, la encuesta postoperatoria, más que un buen indicador, es un instrumento muy válido, para la introducción de mejoras en todo el proceso asistencial, pero puede adolecer de fiabilidad dada la dificultad en encontrar el tipo de encuesta ideal. Como ya hicimos referencia con anterioridad 15, las encuestas realizadas mediante entrevista personal o telefónica adolecen de introducir un factor de presión sobre el paciente que puede condicionar las respuestas y en cambio, las encuestas postales anónimas, que dejan una mayor libertad para expresar la opinión real, están lastradas por un porcentaje de respuestas que no suele pasar del 50%. En Australia, lugar donde los programas para monitorizar la calidad de la asistencia en cirugía ambulatoria son tan importantes y están ligados con los procesos de acreditación de las unidades, las encuestas de satisfacción tampoco tienen interés como indicador 8,9.
Los índices de sustitución miden el grado de introducción de la cirugía ambulatoria 16 y permiten comparar unidades entre sí 11. Su interés como indicador a utilizar, tanto desde el punto de vista global como por especialidades o procedimientos, debe mantenerse en medios como el nuestro en los que la cirugía sin ingreso tiene todavía mucho camino por recorrer. Kozak et al 2 hacen alusión a los cambios que se producen en las tendencias de determinadas intervenciones hacia la ambulatorización o por el contrario hacia la hospitalización prolongada. Estos cambios pueden medirse bien mediante índices de sustitución que junto con los datos totales de intervenciones en régimen de cirugía con ingreso o ambulatoria, indican las tendencias y pueden ayudar a diseñar futuras políticas sanitarias.
Algunos autores de este país proponen utilizar también el número de reclamaciones como indicador de calidad de una unidad 7,11. Sin embargo creemos que dada su rareza por los altos índices de satisfacción que suelen darse en las unidades de cirugía ambulatoria, este dato tiene poca fuerza como marcador a monitorizar y tan solo debería tenerse en cuenta a la hora de introducir algunas mejoras, al igual que sucede con las encuestas de satisfacción. También se aboga desde otros medios 12,17, por conocer los costes por proceso, viéndose claramente como la reducción alcanza un 48,7% de media en cirugía ambulatoria. No obstante, factores como el incremento de la demanda inducida, el aumento global de la actividad quirúrgica del hospital y el incremento de la complejidad de los pacientes con ingreso, suponen un considerable aumento del gasto global del hospital, y hacen difícil el empleo de indicadores relacionados con el coste para monitorizar las unidades más comunes en España, las integradas en un gran hospital, y quedan tan solo para aquellos centros donde se han implantado unidades de gestión clínica.
Relacionado con los costes, nos parece obligado hacer referencia al artículo publicado por Rudkin et al 18, en el cual demuestra cómo la presencia de estudiantes de último año en unidades de cirugía ambulatoria, no solo no entorpece su funcionamiento ni incrementa el gasto, como se ha dicho en ocasiones 19 al ser unidades de gran volumen de trabajo y alto índice de rotación de pacientes, sino que su presencia ha permitido colaborar en la evaluación de la calidad asistencial al poder detectar, en su trabajo de explorar todo el proceso asistencial, fallos del sistema relacionados con la selección incorrecta de pacientes, con la comunicación o con el alta. Los estudiantes llegaron a sugerir mejoras en el proceso educacional mediante la utilización de folletos informativos y vídeos, prestando especial atención a pacientes con lengua distinta a la del país, propusieron evitar procedimientos bilaterales y vieron necesaria una relación más estrecha con la asistencia primaria.
El creciente interés en el control de calidad en el área de la salud, transmitido ya en la ultima referencia citada a la formación del pregrado, va a precisar en los próximos años seguir directrices más o menos similares en todas las unidades de cirugía ambulatoria. Tras la experiencia acumulada a lo largo de estos años y con el apoyo de las opiniones de los autores referidos en este trabajo, los 4 indicadores que hoy recomienda monitorizar el Australian Day Surgery Council 8, necesitarían, en nuestra opinión, algunos cambios que permitieran una evaluación más completa a la vez que se mantiene una simplicidad que favorece su empleo. De este modo nos quedaríamos con Indicador 1: Cancelación de procedimientos, especificando claramente si se deben a que el paciente no comparece sin razón aparente, si no lo hace por el agravamiento de una enfermedad intercurrente o por la aparición de un proceso agudo; Indicador 2: Acontecimientos adversos: Reflejando claramente las complicaciones surgidas durante la intervención o durante la recuperación y el seguimiento, así como el porcentaje de ellas que requirieron una nueva intervención quirúrgica; Indicador 3: Ingresos no deseados: Porcentaje de pacientes que no son dados de alta o que deben ingresar tras la misma por complicaciones, e Indicador 4: Grado de satisfacción del paciente, medido mediante encuesta anónima que permita explorar todas las fases de la asistencia y que, para su mejor explotación estadística, se transforme automáticamente desde las valoraciones cualitativas de los pacientes a un sistema de puntuación.
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GUERRA A LA OBESIDAD. DIETAS? CIRUGÍA?

En el transcurso de unas merecidas vacaciones veraniegas, disfrutando de la familia, amigos, entorno natural y exquisitas viandas, es muy probable que a muchos de ustedes no les interese conocer un poco más sobre un grave problema de salud, la obesidad. Sin embargo, si finalmente decide leer más allá del título, quiero que vean el artículo como una guía para ayudarles a vivir de manera más saludable.
A buen seguro, la mayoría habrán visto en televisión, oído en la radio o leído en la prensa, a lo largo de este año, alarmantes noticias relacionadas con operaciones de obesidad que acabaron de manera fatal. Tal vez el sensacionalismo que rodea a una muerte en el quirófano contribuya más a desinformar que a mostrar realmente la magnitud del problema. Lo que viene a continuación puede aportarles la información que precisan al respecto.
La obesidad, que en tiempos pretéritos fue considerada una condición deseable (la curva de la felicidad del hombre cuarentón era un testimonio de salud y bienestar) y constituía la figura ideal en la mujer como inmortalizaron pintores famosos como Rubens, es hoy día una enfermedad crónica severa que desencadena o agrava otras enfermedades como la hipertensión arterial, la diabetes, los problemas respiratorios, las enfermedades del corazón, las varices, la artrosis y muchas más que no referiré para no alargarme en exceso. Es necesario recordar que recogiendo cifras de veinte países europeos, mueren al año por la obesidad y sus consecuencias 320.000 personas. Algo ha tenido que cambiar en los últimos cincuenta años para que entre una población como la nuestra fuera excepcional ver una persona entrada en kilos y hoy más del 15% son obesos. El aumento del nivel de desarrollo, el fácil acceso a todo tipo de alimentos, el influjo de corrientes venidas de fuera con hábitos alimenticios muy perjudiciales y el alarmante descenso de la actividad física de la población, cada vez más sedentaria, desequilibran la balanza energética, lo cual se traduce en un depósito de grasas en el organismo, en decir en la aparición de la obesidad.

Las Tres Gracias, óleo de Rubens

No deja de resultar curioso que precisamente la obesidad se incremente de manera alarmante en todo el mundo cuando nunca como ahora ha tenido tanta importancia la figura, la imagen, en especial entre los jóvenes. La adopción de patrones estéticos en los que la figura muestra una extrema delgadez, contribuye a provocar desórdenes alimenticios que pueden conducir a situaciones extremas tanto de anorexia como de avidez por los alimentos (bulimia). Esta circunstancia que hemos calificado como curiosidad, se torna en injusticia social cuando pensamos que entre los cerca de 6500 millones de habitantes del mundo, un buen número de ellos gasta ingentes cantidades de dinero por culpa de la obesidad y para casi 1000 millones de personas el problema del hambre y la desnutrición sigue siendo terrible, según datos de la FAO, organismo internacional que reconoce su fracaso en la guerra contra el hambre.
Obesos en Estados Unidos

La alimentación sana y equilibrada y el ejercicio físico son las claves para que el organismo mantenga su peso dentro de los límites saludables. Hoy se sabe que nuestro país, incluido dentro del área del Mediterráneo, tiene en su estilo de alimentación, la dieta mediterránea, uno de sus mejores activos. La alimentación diaria precisa la ingestión de medio centenar de componentes esenciales: 2 tipos de grasas, 8 tipos de aminoácidos, 13 vitaminas y unos 20 minerales. La dieta ideal debe mezclar los alimentos de modo que estén presentes todos los componentes de manera adecuada. Tan solo la leche materna cumple por sí sola estos requerimientos. Una persona adulta necesita dietas con valores energéticos diarios que oscilan entre las 2700 kilocalorías para el hombre y las 2000 para la mujer. La dieta mediterránea tradicional cumple estos requisitos también porque se basa en el alto consumo de productos de la tierra, vegetales, legumbres, frutas y hortalizas, ricos en fibra, vitaminas y minerales, un consumo moderado de vino y de grasas con predominio de las contenidas en el aceite de oliva, aceitunas, frutos secos y pescados (ácido oleico, ácido linoleico y ácidos omega 3), y una ingesta menor de carnes y grasas animales.

Productos de la dieta mediterránea

Es posible que ahora estén preguntándose si el problema de la obesidad les afecta o no. Para saberlo no es necesario ir al médico. Existen sencillas reglas que permiten conocerlo de manera rápida. La más sencilla utiliza la altura de cada persona. Así por ejemplo, una persona que mida 1’70 metros, debe pesar en torno a 70 kilos, mientras que si su talla es de 1,60 metros, todos los kilos que sobrepasen la cifra de 60 le sobrarán. Se toman por tanto los centímetros que pasamos del metro para tener una cifra orientativa de nuestro peso ideal. Una fórmula mucho más exacta que la anterior es la que determina el Índice de Masa Corporal (IMC) que relaciona la altura con la superficie corporal:


De este modo siguiendo a la Organización Mundial de la Salud podríamos tener los siguientes rangos:



Por tanto la situación ideal es tener un IMC entre 18 y 25, cuando estemos entre 25 y 30 nos sobrarán unos cuantos kilos, podremos considerarnos realmente obesos entre 30 y 40, y aquí empiezan los problemas serios de la obesidad, problemas que se acrecientan de manera notable en los obesos mórbidos con IMC entre 40 y 50 o en los superobesos con más de 50, cuyo riesgo vital es enorme.
¿Qué hacer?. Desde luego cuando nos sobren unos kilos lo que no hay que hacer es recurrir a dietas o medicamentos milagro. No existen, la mayoría suponen la utilización de determinadas hormonas que pueden tener serios efectos secundarios. Lo más correcto es controlar lo que comemos y bebemos, recurrir a una dieta mediterránea bien llevada y todo ello, mejor bajo supervisión médica. El problema se plantea en los obesos mórbidos o superobesos. Estamos hablando de personas con 120, 150, 200 kilos de peso, en los que las dietas por lo general están condenadas al fracaso. Concurren en estas personas una serie de condicionantes físicos, psíquicos y de entorno social que imposibilitan el éxito de los endocrinólogos y sus tratamientos. Es aquí y tan solo aquí donde la cirugía puede tener algo que decir.

El ejercicio físico, un buen complemento a la dieta

Si no tengo más solución que operarme, ¿qué debo saber?. En primer lugar es necesario estar en manos de equipos médicos con experiencia en estas operaciones. Desaconsejo operarse por cirujanos no acostumbrados a este tipo de pacientes. En segundo lugar es preciso saber que las operaciones son complejas, pueden hacerse abriendo el abdomen o a través de varios pequeños orificios (cirugía laparoscópica) y su fundamento es reducir el tamaño del estómago con lo cual se ingiere menos cantidad de alimentos y además hacer un cortocircuito en el intestino para tener una peor absorción de nutrientes. En tercer lugar, debo recordar que hay riesgo, de tal manera que de 10 a 15 enfermos, de cada 100 que se operan, tienen complicaciones más o menos graves y uno llega a fallecer. Este riesgo de la cirugía es asumible porque los obesos mórbidos, por su exceso de peso, tienen amenazada su vida y acortadas sus expectativas debido a las serias complicaciones cardiacas, respiratorias, articulares, que más bien pronto que tarde acaban desarrollando. Finalmente hay que decir que los operados precisarán revisiones de por vida en un intento de controlar, prevenir o tratar algunas deficiencias de minerales o vitaminas que pueden surgir tras la operación y es posible que luego necesite otras operaciones de cirugía plástica para corregir algún exceso de piel sobrante en brazos, muslos, abdomen y, en el caso de las mujeres, operaciones para corregir la ptosis mamaria (mamas caídas).

Mujer con obesidad mórbida

Sin más, disfrutemos de las vacaciones comiendo y bebiendo con conocimiento y hagamos de la actividad física y el ejercicio un complemento indispensable. La línea y sobre todo la salud se lo agradecerán.

Alfredo Jiménez Bernadó
Junio 2004.

miércoles, 28 de enero de 2009

COLITIS ISQUEMICA GANGRENOSA DE PRESENTACIÓN FULMINANTE

Autores

A. Jiménez (1)M. Elia (1)J. Ortego (2)M.C. Casamayor (1)

Procedencia

(1) Servicio de Cirugía. (2) Servicio de Anatomía Patológica. Hospital Clínico Universitario "Lozano Blesa". Zaragoza

CASO CLÍNICO

Paciente mujer de 73 años con antecedentes de dislipemia, hiperuricemia, y estreñimiento crónico en tratamiento con omeprazol, sinvastatina y alopurinol. Acude por dolor abdominal generalizado de 24 horas de evolución, náuseas y deposiciones normales. Las constantes vitales muestran estado de shock y semiobnubililación (TA 85/70, Tª 35,5ºC, frecuencia cardiaca 108). Exploración abdominal: dolor intenso, más notorio en hemiabdomen dcho con peritonismo generalizado. Ausencia peristaltismo, tacto rectal normal. Laboratorio: 8500 leucocitos con desviación izda, Hb de 18,3 mg/dl, plaquetas 196.000, urea 0,63 mg/dl, creatinina 1,9 mg/dl, Na 140, K 4,2, amilasa 33 ui/l y acidosis metabólica (E.base -9,2). Act. Protrombina 104.9%, Fibrinógeno 531 mg/dl, INR 1,01.


Edema de pared colon transverso


Rx de abdomen : Edema entre asas inespecífico.Debido a la severa afectación del estado general y lo llamativo de la exploración abdominal se sienta el diagnóstico de abdomen agudo secundario posiblemente a una isquemia intestinal. Se indica intervención quirúrgica urgente.



Necrosis pared colon dcho movilizado y del transverso


Hallazgos operatorios: Colitis isquémica con necrosis que afecta más llamativamente al colon dcho y transverso pero también al izdo.


Detalle de la necrosis de la pared en el ángulo hepatico del colon, una vez movilizado

Pieza operatoria de colectomía subtotal con la necrosis afectando prácticamente a todo el colon resecado excepto sigma

Latido normal del tronco de la arteria mesentérica superior en su origen. Se practica colectomía subtotal con ileostomía terminal y cierre del muñón rectal. Hipotensión y oliguria severas durante toda la intervención.Evolución postoperatoria: Permanece 4 días en UCI con drogas vasoactivas. Extubación a las 48 horas con constantes normales y tratamiento con metronidazol, gentamicina, enoxaparina y Nutrición Parenteral Total. Postoperatorio en planta difícil con un cuadro de insuficiencia respiratoria sospechoso de TEP que se descarta por TAC helicoidal, intolerancia digestiva, infección de herida operatoria, absceso de pared periostomal, cuadro de delirium, candidiasis bucofaríngea, hemocultivo positivo para stafilococo hominis y clostridium perfringens. Dada de alta 42 días después de la intervención.

Arterioesclerosis mesentérica con notable engrosamiento fibroso de la íntima que determina una obliteración del 50% de la luz


Extensa necrosis de la mucosa colónica con escasos restos epiteliales basiglandulares ligeramente conservados. Intenso edema e infiltración celular inflamatoria neutrófila de la submucosa



Área de hemorragia submucosa con microtrombos intravasculares de fibrina
Informe AP definitivo: Hay necrosis de coagulación, extensa en mucosa colónica y focal en submucosa y muscular propia, con edema, congestión sanguínea, hemorragia, trombosis fibrinoide e infiltración por neutrófilos, transmurales, y con endarteritis obliterante mesocolónica, paniculitis y peritonitis reactivas. Ligera endarteritis obliterante mesocolónica. Diagnóstico histopatológico: Colitis isquémica aguda.

COMENTARIOS

El caso que presentamos se incluye dentro del 15-20% de colitis isquémicas cuyo patrón es la necrosis gangrenosa. No se han podido identificar factores etiológicos predisponentes como sucede tantas veces en la colitis isquémica; tan solo el estreñimiento crónico y los antecedentes de dislipemia tratada con sinvastatina que apuntarían hacia una arteriosclerosis avanzada. Lo más llamativo del caso está en la presentación clínica en la que se asocia al peritonismo abdominal generalizado, sin diarrea ni rectorragia, una grave afectación del estado general, con shock, obnubilación, deshidratación y severa acidosis metabólica, que recuerdan más a las pancolitis fulminantes o incluso al megacolon tóxico aparecido en cuadros de colitis ulcerosa grave de evolución fulminante.Esta forma de presentación hace sospechar una gangrena intestinal y obliga a una intervención urgente, sin posibilidad de afinar el diagnóstico con la realización de exploraciones como la fibrocolonoscopia o la angiografía. El cirujano se ve obligado a una resección colónica prácticamente completa, desanconsejándose cualquier tipo de anastomosis ante el riesgo de practicar ésta sobre una pared intestinal mal irrigada. Por ello el cierre del muñón rectal, siempre bien vascularizado, tras la colectomía y la confección de una ileostomía terminal parece la elección más razonable.Aunque finalmente la paciente evolucionó satisfactoriamente, el postoperatorio fue largo y complejo, probablemente en relación con lo avanzado de su edad y a pesar de haberla tratado con antibióticos, anticoagulantes y nutrición parenteral desde el comienzo del postoperatorio.

BIBLIOGRAFIA

1) AGA Technical review on intestinal ischemia. Gastroenterology 2000; 118:954-9682) Baixauli J, Kiran RP, Delaney CP. Investigation and management of ischemic colitis. Cleveland Clinic Journal of Medicine 2003; 70:920-934.
Este caso clínico se publicó en la página web del grupo de trabajo para el estudio de la Colitis Isquémica que dirige el Dr. Miguel Montoro Huguet y del cual formo parte, y cuyo link es:

martes, 27 de enero de 2009

MANUAL UNIDAD DE CIRUGIA MAYOR AMBULATORIA: ESTÁNDARES Y RECOMENDACIONES


GRUPO DE TRABAJO MANUAL UNIDAD DE CIRUGIA MAYOR AMBULATORIA



Coordinación
-Enrique Terol García. Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad y Consumo.
-Inés Palanca Sánchez. Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad y Consumo.

Grupo de expertos
-Filadelfo Bustos Molina. Presidente de la Asociación Española de Cirugía Mayor Ambulatoria. Servicio Anestesiología C. Hospitalario de Toledo.
-Jordi Colomer Mascaró. Cirujano General.
-Maria-Dolors Estrada Sabadell. Agència d’Avaluació de Tecnologia i Recerca Mèdiques. Cataluña.
-María Cruz Isar Santamaría. Vocal enfermería de la Asociación Española de Cirugía Mayor Ambulatoria. C. Hospitalario de Toledo.
-Alfredo Jiménez Bernadó. Cirugía General. Coordinador UCMA del Hospital Lozano Blesa, de Zaragoza.
-Ignacio Landa García. Asociación Española de Cirujanos. Servicio de Cirugía General. Hospital 12 de Octubre, de Madrid.
-Juan Murube del Castillo. Presidente de la Sociedad Española de Oftalmología. Profesor Emérito Universidad de Alcalá de Henares.
-Francisco Muñoz Negrete. Sociedad Española de Oftalmología. Servicio de Oftalmología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Profesor titular de Oftalmología de la Universidad de Alcalá de Henares.
-Juan Carlos de la Pinta García. Anestesiólogo. Responsable de la UCMA. Fundación Jiménez Díaz, de Madrid.
-José León Paniagua Caparrós. Doctor Arquitecto.
-Antonio Planas Roca. Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor. Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, de Madrid.
-Santiago Revuelta Álvarez. Cirujano General. Hospital Sierrallana de Torrelavega, Cantabria.



La Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA) como modalidad asistencial ha tenido, dentro del Sistema Nacional de Salud y en el ámbito privado, un considerable desarrollo durante los últimos años, incrementando notablemente la eficiencia en la atención a pacientes susceptibles de procedimientos quirúrgicos que, con anterioridad, eran ingresados en unidades de hospitalización convencional. Más de 1.000.000 de procedimientos quirúrgicos fueron realizados mediante esta modalidad en España en 2005, representando el 31% de todas las intervenciones de cirugía mayor.
El Ministerio de Sanidad y Consumo publicó en 1993 una guía de CMA que, publicada en 1993, contribuyó al desarrollo y difusión de esta modalidad de atención dentro del Sistema Nacional de Salud. Estos nuevos Estándares y Recomendaciones revisan y actualizan la guía publicada en 1993, teniendo un alcance más integral, al incorporar aspectos como los relativos a los derechos, garantías y seguridad del paciente, líneas prioritarias para la política del Ministerio de Sanidad y Consumo, y beneficiándose de la experiencia acumulada, nacional e internacional, en el uso y extensión de la CMA.
Los Estándares y Recomendaciones de la Unidad de CMA no tienen un carácter normativo, en el sentido de establecer unos requisitos mínimos para la autorización de la apertura y/o el funcionamiento de estas unidades, o su acreditación; su objetivo es poner a disposición de las Administraciones Públicas Sanitarias, gestores -públicos y privados- y profesionales, criterios para profundizar en la generalización de este tipo de unidades, contribuyendo a la mejora en las condiciones de seguridad y calidad de su práctica, en las múltiples dimensiones que la calidad tiene, incluyendo la de la eficiencia en la prestación de los servicios, por lo que los Estándares y Recomendaciones atienden a aspectos relativos a los derechos y garantías de los pacientes; la seguridad del paciente; la organización y gestión; la estructura física y recursos materiales; los recursos humanos; y la calidad asistencial, de las Unidades de CMA.


Este manual puede descargarse en pdf a través del siguiente link del Ministerio de Sanidad y Consumo

http://www.msc.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/docs/guiaCMA.pdf


Manual Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria
Estándares y recomendaciones
MINISTERIO DE SANIDAD Y CONSUMO Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria
GOBIERNO MINISTERIO
INFORMES, ESTUDIOS E INVESTIGACIÓN 2008
DE SANIDAD Y CONSUMO
DE ESPAÑA
I
www.msc.es MINISTERIO DE SANIDAD Y CONSUMO
Edita y distribuye:
© MINISTERIO DE SANIDAD Y CONSUMO CENTRO DE PUBLICACIONES PASEO DEL PRADO, 18. 28014 Madrid
NIPO: 351-08-088-0 NIPO LÍNEA: 351-08-089-6 Depósito Legal: M-44786-208 Imprime: Tintas&Papel Comunicación Gráfica
http://www.060.es

TEMAS QUIRÚRGICOS DE DIVULGACIÓN


Los temas que expongo en este apartado fueron publicados en la página web Saludalia a lo largo de los años 2000 y 2001. Haré referencia a cada uno de ellos con el link correspondiente


1. Donación de órganos para trasplante: Una necesidad en aumento




2. Donación de órganos para trasplante: paso a paso




3. Consejos previos a la cirugía




4. Concepto de cirugía sin ingreso hospitalario




5. Intervenciones quirúrgicas sin ingreso hospitalario




6. La recuperación postoperatoria




7. Concepto de úlcera gastroduodenal




8. Tratamiento de la úlcera gastroduodenal




9. La obesidad mórbida




10. Las hemorroides




11. Tratamiento de las hemorroides




12. Cirugía de la apendicitis




13. Las hernias


lunes, 26 de enero de 2009

TECNICA DEL BYPASS GASTRICO LAPAROSCÓPICO ANTIOBESIDAD

Desarrollo técnica quirúrgica


PROTOCOLO PREOPERATORIO:
Ayunas desde la noche anterior
Medias elásticas
Hibor 5000 u sc 12 horas antes de la intervención
KEFOL 2 gr i.v. inmediatamente antes de la intervención
UCI tan solo en casos previstos por Anestesia:

POSCIÓN DEL PACIENTE:
Lloyd Davis con una mesa especial para cirugía de la obesidad que permita posición antitrendelemburg quedando el paciente sentado.
Cirujano principal entre las piernas
1er ayudante a la izda del paciente
2º ayudante a la dcha del paciente
Instrumentista entre el cirujano y 1er ayudante
Monitor principal a la dcha del paciente. Monitor accesorio a la izda del paciente
Anestesistas en la cabecera del paciente

MATERIAL:
Torre de laparoscopia
Laparoscopio 30º
Ultracision

Bisturí electrico
Endopath ILS 21 mm ó EEA XL 21mm
Endogia carga azul 60 mm: 1
Endogía carga azul 45 mm: 2 ó 3
Endogía carga blanca 45 mm: 3 ó 4
3 Endoclinch
2 Endograsp
2 Pinzas de intestino
Endodisector fino
Portaagujas
Mini endorectract 5 mm

Endotijeras
Crochet o gancho
Aspirador-irrigador fino
Separador hepático
Endoclip HL
Suturas: 1 Prolene 0 atraumática para fijar el anvil a la sonda
3 Seda 2/0 atraumática
1 Seda 2/0 TB para sujetar drenaje o 1 monofilamento de 3/0
1 Safil 1 con aguja de anzuelo
Brazo de Martin para fijar separador
Sonda de intercambio aéreo Cook (19 French-83 cms) prepara da con anvil del ILS 21 ó sonda nasogástrica conectada a anvil del EEA XL 21 mm
Sonda Foucher
Drenaje de Jackson Pratt

CREACIÓN DEL NEUMOPERITONEO:
Veress umbilical traccionando del ombligo con pinza Backhaus. Neumoperitoneo 15 mm Hg



Aguja de Veress en ombligo para crear el neumoperitoneo







TRÓCARES (ópticos preferentemente):

Posición de los trócares

-1. Trocar 10 mm mitad de la línea xifoumbilical
-2. Trocar 12 mm paramediano dcho subcostal
-3. Trocar 12 mm paramediano izda subcostal
-4. Trocar 10 mm subcostal dcho lateral
-5. Trocar 10 mm vacío izdo
-6. Trocar 5 mm, paramediano dcho yuxtaumbilical, accesorio, si se precisa para la sutura

1ª Fase intervención: PREPARACIÓN Y DE ROUX.

Posición del enfermo completamente horizontal. Puede llevarse a cabo si es preciso una discreta lateralización hacia lado dcho del paciente.
Laparoscopio en trocar 1, manejado por 2º ayudante.
Elevación hacia espacio supramesocólico del epiplon mayor. Sección del mismo por su parte medial hasta llegar al colon transverso con ultracisión colocado en trocar 5 y expuesto por endoclinch en trocar 4 en mano izda cirujano y otro endoclinch en trocar 3 que maneja 1er ayudante.
Búsqueda de la primera asa yeyunal con pinzas de intestino introducidas por trócares 4 y 5.


Localización de la primera o segunda asa yeyunales

Exposición de las primeras asas yeyunales hasta observar que una de ellas llega con facilidad al espacio subhepático, desplegándolas hacia la dcha del paciente.


Asa yeyunal colgada del antro

Fijación del asa elegida con un punto al antro gástrico para mantenerla suspendida.




Sección del asa con endogia carga blanca 45 mm introducido por trocar 2.


Visión de los dos cabos yeyunales aferente y eferent

Sección del meso según convenga con endogia carga blanca de 45 mm. ó bien con ultracisión. Comprobación hemostasia.
Se inicia la medición de 1m ó 1,5 m del asa eferente, procurando llevar las asas hacia el lado dcho del abdomen, mediante pinzas de intestino introducidas por trócares 4 y 5.
Finalizada la medición, se dispondrán, una junto a otra, el extremo del asa aferente y el lugar determinado tras la medición al objeto de establecer la anastomosis yeyunoyeyunal L-L.
Creación de un orificio en asa aferente y otro en asa eferente, en el lugar determinado, mediante ultracisión a través del trocar 5. La introducción del endogía carga blanca 45 mm se lleva a cabo por trocar 2 mientras se tracciona hacia el lado dcho del asa aferente, endoclinch trocar 3 del 1er ayudante y endoclinch trocar 4 del 2º ayudante.


Anastomosis yeyunoyeyunal laterolateral

Cierre del orificio de la anastomosis con sutura continua seda 2/0 de unos 30 cms de longitud o monofilamento de 3/0 de 20 cms. Porta introducido por trocar 5 y endograsp de ayuda en mano izda del cirujano introducido por trocar 4. Mantenimiento de la tensión de la sutura con endograsp manejado por 1er ayudante a través del trocar 3, manteniendo la verticalidad del orificio que se sutura.

Cierre del orificio residual de la anastomosis yeyunoyeyunal

Comprobación de la anastomosis. Sección cabos con endotijera a través de trocar 3 del 1er ayudante.
Cierre de la brecha mesentérica con bolsa de tabaco de seda 2/0 o monofilamento de 3/0 con porta introducido por trocar 5 y endograsp de ayuda en mano izda introducido por trocar 4.
Lavado y aspirado.

2ª Fase intervención: CREACIÓN RESERVORIO GÁSTRICO.

Posición antitrendelemburg
Laparoscopio en trocar medial (1) manejado por 1er ayudante.
Separador hepático en trocar lateral dcho (4) que se fija con brazo de Martín
Endoclinch en trocar lateral izdo (5) traccionando estómago hacia fuera para exponer curvadura menor gástrica.
Endoclinch mano izda cirujano por trocar 2 y en su mano dcha ultracision, trocar 3, para labrar tunel retrogástrico a unos 5 cm el cardias, en curvadura menor hasta entrar en transcavidad de los epiplones. Modificación progresiva del endoclinch del trocar 5 que tracciona lateralmente del estómago a fin de exponer mejor la curvadura menor.
Endogia con carga azul 45 mm introducido por trocar 2 que grapa y secciona transversalmente el estómago.

Sección transversal del estómago para confeccionar el muñón gástrico

Comprobación de que la cara posterior gástrica está libre, seccionando posibles bridas con ultracisión. Apertura del ángulo de Hiss con ultracisión teniendo cuidado con el bazo cuyo polo superior suele estar próximo.


Endogia con carga azul 60 mm introducido por trocar 3 para grapado vertical teniendo como vértice el ángulo de Hiss. Para conseguir un reservorio pequeño es necesario, traccionar lateralmente del estómago con endoclinch por trocar 5.


Grapado vertical hasta llegar al ángulo de Hiss

El cirujano se ayuda con endoclinch por trocar 2. Se introduce a la vez sonda Foucher por boca para intentar calibrar el reservorio gástrico. El grapado y sección vertical necesita por lo general 1 ó 2 cargas más de endogia azul introducido por trocar 3 hasta separar totalmente el estómago.
Extracción sonda de Foucher.
Finaliza aquí la confección del muñón gástrico. Aspirado y comprobación de hemostasia.


Muñón gástrico finalizado

Introducción por parte de Anestesia de la sonda de intercambio aéreo con anvil del ILS 21 en extremo distal. Es preciso utilizar laringoscopio de pala larga, levantar bien la laringe, orientar la entrada del cabezal en la laringe para evitar su detención en la faringe y desinflar el neumotapón. Si se utiliza la sonda nasogástrica unida al anvil de 21 mm del EEA XL, que está plegado, no es precisa la manipulación de la faringe por el anestesiólogo.


Exteriorización de la sonda por el muñón gástrico

Visualización del extremo proximal de la sonda en el muñon gástrico que protuirá en cara anterior o posterior junto a la línea de grapado horizontal. Perforación en zona de protusión con ultracision. Movimientos desde el exterior, del anestesista, facilitarán la salida de la sonda por el orificio creado. Exteriorización del extremo proximal de la sonda por trocar 3, con ayuda del endodisector, protegiendo dicha sonda en el exterior con paño estéril al objeto de evitar contaminación. Una vez visualizado el eje del cabezal se desconecta de la sonda seccionando el hilo que lo fija.


Anvil posicionado en el muñón gástrico

Extracción definitiva de la sonda. El cabezal queda en posición. Aspirado de líquido subhepático.





3ª Fase de la intervención: ANASTOMOSIS GASTROYEYUNAL.

Horizontalización del paciente.
Laparoscopio en trocar 1 manejado por 1er ayudante.
Agrandamiento del orificio del trocar 3 para permitir el paso de la grapadora circular del nº 21. Introducción de la misma protegida con funda de plástico.


Introducción de la grapadora circular por orificio del trocar 3 agrandado

Mantenimiento del neumoperitoneo con pinzas de Backhaus en el orificio del trocar 3 que hemos agrandado..
Mediante pinza de intestino en trocar 2, mano izda del cirujano, y ultracision colocado en trocar 5 en mano dcha del cirujano se procede a abrir el extremo grapado del asa eferente.
Introducción de la grapadora circular en asa eferente ayudado por dos pinzas de agarre, endoclinch o pinzas de intestino colocadas en trocar 2, mano izda cirujano, y en trocar 5 manejada por 1er ayudante. Una vez introducida se mantiene en posición por endoclinch del trocar 5 tirando hacia la izda del meso. Exteriorización del punzón-vástago de la grapadora circular ayudado por pinza de intestino en trocar 2.
Con la ayuda de una pinza de agarre, introducida en trocar 2, ensamblaje del cabezal del muñón gástrico y del vástago de la grapadora circular, a la vez que se mantiene la tracción del meso del asa por trocar 5.


Ensamblaje del anvil y el vástago de la grapadora circular

Cierre y disparo de la grapadora circular, evitando que se introduzca epiplon en la anastomosis.

Anastomosis gastroyeyunal realizada

Extracción de la grapadora circular tras haberla abierto parcialmente, que sale a través de la funda plástica situada en trocar 3.



Extracción de la grapadora circular con los dos rodetes

Colocación nuevamente del trocar de 12 mm a través de la funda plástica en orificio 3. Conservación neumoperitoneo con pinzas Backhaus en dicho orificio.
Fijación de la anastomosis gastroyeyunal con 2 puntos laterales gastroyeyunales de seda 2/0 confeccionados con endograsp en trocar 2, mano izda cirujano, y porta con hilo corto de 10 cms en trocar 3, mano dcha del cirujano. Sección de cabos con endotijera por trocar 5, 1er ayudante.
Sección de 1 ó 2 cms de meso del asa eferente utilizada para la anatomosis gastroyeyunal al objeto de colocar endogia que cierre este cabo. Se utilizará para ello ultracisión en trocar 3, mano dcha cirujano y endoclinch o pinza de intestino en trocar 2, mano izda cirujano. Introducción endogia 45 mm carga blanca por trocar 2 y cierre del muñon del asa eferente.


Cierre del muñón del asa eferente con grapadora lineal

Es posible que se necesiten 2 cargas. Extracción del fragmento desechado el asa por trocar 3 protegido con bolsa de plástico. Se extraen conjuntamente, pieza, trocar y bolsa plástica. Cierre orificio con pinzas Backhaus previo lavado con torunda impregnada en Betadine.


Hemostasia y comprobación de la anastomosis terminada

Lavado y aspirado espacio subhepático.
Comprobación anatomosis mediante introducción de aire en reservorio. Para ello el anestesista introduce nuevamente sonda de Foucher por boca hasta llegar a la anastomosis e introduce embolada de 50 cc de aire. Previamente es necesario sumergir la anatomosis y cerrar el asa eferente.
Aspirado.

Colocación de drenaje de Jackson Pratt en espacio subhepático, introducido por trocar 5 que se posiciona mediante endoclinch introducido por trocar 2.
Extracción separador hepático.
Extracción trocar 5, fijando el drenaje a piel y cerrando el orificio del trocar 5. Se mantiene el drenaje cerrado para evitar pérdida de neumoperitoneo con pinza mosquito en su extremo.

Extracción resto de trócares observando la buena hemostasia de los orificios.

Cierre orificio trocar 3 con puntos Vicryl 1 en aponeurosis y agrafes en piel.
Cierre de la piel de los 3 orificios (1,2 y 3) que quedan sin cerrar mediante agrafes.

Apositos simples. Conexión drenaje de Jackson Pratt a vacío.

PROTOCOLO POSTOPERATORIO:

Extubación en quirófano. Paso a sala de despertar o a UCI.
Control constantes según UCI o cada 4 horas si va a planta.
Dieta absoluta. No introducir ningún tipo de sonda en vía digestiva alta.
Control drenaje.
Analgesia: Nolotil 1 amp iv diluida cada 8 horas
Hibor 3500 u sc cada 24 horas
Fluidoterapia: Glucosalino 2000
Glucosado 1000

A partir de las 24 horas, inicio de dieta líquida previa si normalidad situación clínica.
A las 48 horas estudio radiológico.
Alta entre 3º y 5º días, previa retirada drenaje.